7 JOURS | 13.12.2003

octubre 30, 2011



LA FAMILIA DION DE LUTO

Perder a un ser querido duele aún más cuando se trata de una buena persona. Así era Adhémar Dion. El martes y el miércoles, familiares y amigos fueron a compartir su dolor a la funeraria Alfred Dallaire, situada en el bulevar St-Martin, en Laval. El funeral de este hombre de gran corazón tuvo lugar el jueves a las 11:00 en la iglesia de Charlemagne, donde crecieron Céline y sus 13 hermanos.


PAPÁ DION NOS HA DEJADO

Como si de un ángel se tratara, Adhémar Dion ha partido hacia su último destino. Falleció mientras dormía, en su casa, el pasado 30 de noviembre, tras una valiente lucha contra el cáncer. Tenía 80 años. Sus 14 hijos y su esposa están en shock. Nunca se está preparado para perder a un ser querido...


Adhémar Dion tenía cáncer de huesos y tuvo que operarse el pasado mes de enero. Los médicos que cuidaron de René Angélil durante su cáncer de garganta se encargaron del padre de Céline. La cantante, que una vez más demostró la profesionalidad de siempre, dio un concierto en el Coliseo del Caesar's Palace la misma noche en que le dieron la triste noticia, y se lo dedicó a su padre fallecido. Volvió a Montreal el 2 de diciembre para apoyar a los suyos y asistir al funeral. El evento tuvo lugar el 4 de diciembre en la iglesia de Charlemagne, la aldea donde el Sr. Dion crió a sus hijos. Antes se llevó a cabo la capilla ardiente en la funeraria Alfred Dallaire, en Laval. 


Varios amigos y fans también expresaron sus condolencias a su cantante favorita, así como su apoyo. Le damos nuestro más sentido pésame a toda la familia.


Una historia excepcional

Hemos querido recordar la vida del Sr. Adhémar Dion, un hombre valiente, decidido y profundamente enamorado de su esposa, Thérèse, y de sus 14 hijos. 

En la biografía de Thérèse Tanguay y Adhémar Dion publicada por Éditions 7 Jours y titulada Une vie à s'aimer, el periodista Pierre Plante cuenta anécdotas formidables sobre la pareja, y nos descubre facetas inéditas de los padres de Céline. Entre ellas, el hecho de que desde muy joven Adhémar Dion hizo de la disciplina y el trabajo su forma de vida. No es de extrañar que esas cualidades le ayudasen a romper con su pasado. Adhémar tuvo una infancia complicada, difícil y desgraciada. Conforme fue creciendo, decidió salir de aquel círculo vicioso. Era consciente de que uno no consigue nada sin esfuerzo. Así empezó a trabajar para construir su vida.


Una infancia difícil

Adhémar nació el viernes 2 de marzo de 1923 en Sainte-Anne-des-Monts, en la Gaspesia. Sus padres, Ernestine Barriault y Charles Dion, tuvieron seis hijos, de los que Adhémar era el mayor. Tenía dos hermanas, Yrène y Jeannine, y tres hermanos, Roger, Jean-Claude y Jean-Yves.

Cuando tenía cinco años, su familia dejó la Gaspesia y se estableció en Quebec. La familia Dion sólo tenía lo estrictamente necesario; el futuro era incierto y no había dinero para caprichos. Fueron años difíciles. A pesar de todo, los Dion nunca olvidaban darle las gracias al Señor. Eran agradecidos. Los Dion vivían momentos felices sobre todo durante las reuniones familiares. Thérèse sacaba el violín y animaba a los suyos a cantar canciones folk. Adhémar sacaba entonces el acordeón y hacía bailar a todos. Recibió aquel acordeón con siete años. Desde aquel día, vivió una bonita y gran historia de amor con la música...


Un padre alcohólico y violento

El padre de Adhémar era un luchador orgulloso. Desgraciadamente, tenía un importante problema con el alcohol. No nos asusta decirlo: era un alcohólico. Era rígido, severo, exigía que en casa le obedeciesen sin rechistar. No soportaba que le llevaran la contraria ni que desafiaran su autoridad. Sus hijos recuerdan momentos muy tristes en los que su padre, ebrio, perdía el control y recurría a la fuerza...

Adhémar solía sufrir las violentas correcciones de su padre. Recibió varios castigos memorables. Obviamente, ni él ni sus hermanos vivieron grandes momentos felices con su padre. Adhémar quería que su padre tuviese algún gesto de cariño, que confiara en él, que le dijera que estaba orgulloso de él... Pero no pudo ser.


Aunque a Adhémar le gustaba ir al colegio, tuvo que dejarlo muy pronto. A los 14 años tuvo que ingresar en el mundo laboral. Al ser el hijo mayor, tuvo que ayudar a su padre a cubrir las necesidades de la familia. Charles se llevaba a su hijo al bosque. Tendría la responsabilidad de trabajar como leñador por un dólar al día. Adhémar trabajaba 12 horas al día con el sudor de su frente. En cuanto al pobre Charles, cada vez tenía peores comportamientos. Hasta llegó a irse de casa durante un mes ó dos. Ni su mujer ni sus hijos tuvieron noticias de él en todo aquel tiempo. No había nada para comer en casa. Pobreza total.


Un gran corazón

A los 17 años, Adhémar dejó a su familia y Quebec para trabajar como leñador en Rapide-Blanc, aunque su padre no estaba de acuerdo con la decisión. Pero ya era el momento de hacerse un hombre y dirigir su propia vida...

Como era dedicado, talentoso y competente, Adhémar ascendió 48 horas después de llegar el campo; era responsable de las operaciones y actividades de los leñadores. Su estatus le permitía ganar tres dólares al día. Generoso como nadie, Adhémar consiguió trabajo para uno de sus hermanos y para su padre. Sin embargo, este último seguía teniendo problemas con el alcohol. Una vez más, Adhémar tuvo que cubrir las necesidades de su familia. Vestía a los niños, les daba de comer y pagaba sus estudios. El que más tarde se convertiría en "papá Dion" para miles de personas en Quebec, trabajaba entonces en Shawinigan y posteriormente lo haría en La Tuque. Allí llegó el amor...

Lo menos que podemos decir es que la vida es sabia. Adhémar había salido con una tal Rita. Un día la sorprendió besándose con un soldado en la Explanada de Abraham. Aquella misma noche rompió su compromiso y recuperó el anillo... De no haber sido por aquel incidente, la vida de muchas personas habría cambiado...


Una gran historia de amor

En su primer encuentro, Thérèse Tanguay y Adhémar Dion se unieron gracias a la música: ella tocaba el violín, y él seguía tocando el acordeón. En el seno de la familia Tanguay Adhémar descubrió el calor humano, la harmonía. Y aquello fue lo mejor que le pudo haber pasado.

El primer regalo que le hizo a su novia fue un joyero de madera en el que ella guardaba sus productos de belleza cada noche. Cada vez se veían más... Thérèse, nacida el 20 de marzo de 1927, trabajaba en un hospital y soñaba con acabar sus estudios de enfermera, convencida de que su destino estaba escrito. Pero un tal Adhémar llegó para romperle los esquemas.

Adhémar Dion y Thérèse Tanguay se casaron el 17 de junio de 1945, y todos sus hijos nacieron entre 1946 y 1968. Denise, la mayor de la familia, vino al mundo el 20 de agosto de 1946. Después llegaron los demás. Clément, Claudette, Liette, Michel, Louise, Jacques, Daniel, Ghislaine, Linda, Manon, Pauline y Paul (los gemelos) y, finalmente, Céline, el 30 de marzo de 1968.


Céline ante la enfermedad

Céline ha hecho frente con valor a muchas dificultades. Varios de los suyos pasaron por momentos muy duros en el plano de la salud. Empezando por su madre, Thérèse Tanguay, que en 1988 pasó por tres cirugías de revascularización coronaria. Unos años después, la cantante empleó toda su energía en ayudar a su marido a luchar contra un cáncer de garganta. "Yo también me sentí terriblemente desamparada cuando me dieron la noticia. Pero tras un momento puse lo que yo llamo el "piloto automático". El hombre de mi vida me necesitaba mucho. No podía hundirme. Tenía que ser su fuerza, su salud, su curación..." Aquella enfermedad de René se convirtió en la enfermedad de los dos, y la batalla de René en la batalla de los dos. Con la misma energía y determinación Céline apoyó a su papá durante su lucha contra el cáncer...

Céline siempre estuvo muy unida a su padre. Nunca escondió el amor, el agradecimiento y la admiración que sentía por él. A pesar de su cargadísima agenda, la cantante apoyó a su padre durante toda la enfermedad. Lo apoyó con todas sus fuerzas durante esa etapa. Incluso se ha comentado que por ese motivo Céline no se fue a Florida el año pasado en Navidad; habría preferido ir junto a su padre convaleciente.


El poder del amor

Sobre el poder del amor, Céline dice: "Me educaron en el respeto y el amor, desde la certeza de que el amor puede con todo. No podemos resistirnos a él, nos hace fuertes, sólidos, invencibles." Para terminar, incluimos este conmovedor fragmento de Une vie à s'aimer con un deseo de papá Dion: "Le gustaría que sus hijos lo recuerden como un padre responsable y cercano que les dio todo lo que pudo. También quiere invitar a sus hijos a compartir lo que han recibido de la vida. Quiere que nunca pierdan de vista la realidad. Ese es su único deseo, pues sabe que por lo demás, sus 14 herederos tienen las herramientas necesarias para cumplir todos y cada uno de sus sueños ¿Después de todo, no cumplió él los suyos propios?"


La Señora Dion quería sobrevivir a su marido

Durante las numerosas entrevistas que ha dado a lo largo de los años, Thérèse Dion habló de la muerte en contadas ocasiones. A finales de 1999 aceptó hablar de la forma en que veía esa última etapa de la vida y del escenario ideal para su marido.

"¿La muerte? No pienso mucho en ella. Como mucha gente, me gustaría irme mientras duermo, pero sé muy bien que eso no lo podemos decidir. También me gustaría ser la última en irme, sobrevivir a Adhémar porque, de esa manera, podré cuidar de él y apoyarle hasta sus últimos momentos. Después le pediré a Dios que venga a buscarme. Ese sería el escenario perfecto para mí. No quiero morir antes que mi marido, sobre todo si se pone enfermo y tiene que depender de nuestros hijos. Ahora mismo los dos nos organizamos muy bien y no podemos imaginarnos al uno sin el otro. Por eso no me gusta nada pensar en ese tema... Cada día le damos las gracias a Dios por darnos la oportunidad de pasar otro maravilloso día juntos. Y debemos aprovecharlo plenamente."


"Era el mayor fan de Céline"

Mario Lefebvre es la mano derecha de Céline y René en Productions Feeling. Trabaja especialmente con Garou y conoce a la familia Dion desde hace más de 20 años. Hoy recuerda al hombre que tanto le hizo reír.


Mario, ¿qué recuerdos te vienen a la memoria cuando piensas en el Sr. Dion?

La misma imagen de un hombre generoso, sonriente, dotado de una alegría de vivir incomparable y, sobre todo, orgulloso de sus hijos como nadie ¡Estaba muy feliz por lo que le había dado la vida! Era muy sencillo y humilde pese a todo el éxito que su familia y él mismo habían tenido durante los 10 ó 15 últimos años. Tenía esa gran fuerza que le permitía ser fiel a sí mismo. Todos los que lo conocían te dirán lo mismo: era un buen hombre, te daba una palmadita en la espalda, siempre estaba ahí para apoyarte. Desde Incognito y todos los discos que vinieron después, vivimos todos juntos el ascenso de Céline a la fama. Creo que la mejor forma de describir a Adhémar es esta: desde el principio hasta el final, fue realmente el mayor fan de Céline. Estaba en todas partes. Siempre era el primero en ponerse de pie, era el que daba buenas vibraciones. Adhémar Dion tenía un optimismo, un buen humor muy contagioso ¡Le encantaba reír! Adoraba reírse y bromear.


¿Tuvo algún gesto de generosidad contigo que nunca olvidarás?

Siempre sentí un afecto especial por su parte hacia todos los que trabajamos para Céline. En su opinión, lo que hacíamos por Céline también lo estábamos haciendo por él. Era muy cercano, y eso se traducía en una palmadita en la espalda, pulgares hacia arriba, guiños o pequeñas sonrisas. Eso es tan importante como las grandes declaraciones.


"Hasta tuvo tiempo de transmitirle su pasión por la música a René-Charles"

"El Sr. Dion era una gran persona," nos cuenta Julie Snyder en homenaje al papá de su amiga Céline. "Creo que Céline les dio a sus padres una buena jubilación, aunque la Sra. Dion siga trabajando porque adora lo que hace.

"Al Sr. Dion le encantaba la vida. Aún conservaba a todo su grupo de amigos. Solía verlo en Florida, porque siempre iba a casa de su hija en invierno. Céline hasta había puesto una placa en una zona de la casa: "¡En honor a Adhémar!" Le encantaba salir a pescar. Pero cuando estaba con él devolvía los peces al mar, y por lo general siempre los devolvía ala vida (Julie lo dice en alusión a su vegetarianismo).

"La Sra. Dion hizo una sala para que pudiera fumar, con televisión y todo. Así podía verlo hasta cuando preparaba sus recetas de cocina... El Sr. Dion transmitió a Céline no solo su pasión por la música, sino también ese lado feliz, esa alegría de vivir. Le viene de ambos padres, pero creo que especialmente de su padre. Hasta tuvo tiempo de transmitirle su pasión por la música a su nieto René-Charles, porque tocaba el acordeón..."


"Si hubiera sido como mi padre, no habría tenido hijos"

Adhémar Dion concedió su última entrevista a la revista 7 JOURS en junio de 2002 con motivo del Día del Padre. Aquí les dejamos varios fragmentos reveladores de la entrevista.


Si le hablo de Charles Dion (su padre), ¿qué le viene a la mente?

No soy un hipócrita, soy un hombre muy honesto. Si hubiera sido como mi padre, no habría tenido hijos, porque le encantaba hincar el codo.


Un día, salvó usted a su madre cuando él se disponía a lanzarla por la ventana de un tercer piso.

Sí, cuando volvía del bosque con una buena cantidad de dinero, lo celebraba durante varios días (...)  A los 18 años me convertí en el cabeza de familia.


En cierto modo se convirtió usted en el "padre" de su propio padre y de sus seis hermanos y hermanas, porque era el mayor de la familia.

Sí, además mi padre trabajaba para mí. (Adhémar Dion era entonces responsable de un equipo de leñadores del que su padre formaba parte) Pero aquello no duró mucho (...) Yo alquilé la casa donde vivíamos y compraba ropa para los más pequeños. Cuando mis hermanos consiguieron trabajo, ya tenían que pagar un alquiler, si no les enseñaba la puerta. (...)


¿Lo que vivió con su padre le influyó de alguna manera en el momento de formar una familia?

No, dejé todo aquello de lado y decidí olvidarlo en cuanto puse mis sentimientos en orden. Mi mujer y yo criamos a nuestros hijos en casa, ¡no él! (risas) Además, la disciplina siempre ha sido algo muy importante para mí. A veces convocaba a mis hijos en una reunión y les decía: "Escuchadme bien, vuestra madre no es una criada ni yo tampoco". (...)


¿Cuál es el mejor recuerdo que asocia usted al Día del Padre?

Para mí todos los días son el Día del Padre porque soy feliz. Siempre he querido ir más allá. Nunca he mirado atrás. Si tengo algún problema, ¡lo afronto! Hoy sigo siendo decidido. Mi edad no marca ningún tipo de diferencia (...)


Con la ayuda de su esposa, construyeron las bases de su primera casa en Charlemagne.

Sí. Tenía el terreno, pero no había dinero para construir la casa. Hablé con un proveedor de maderas para construcción y le pedí un préstamo. Le dije que si no podía pagarle, la propiedad sería suya.


Precisemos que no se trata de la casa donde nació Céline.

No, la casa que construí estaba cerca de unas vías de tren. La vendí después de que mi padre fuese atropellado por un tren. Siempre me repetía: "Vigila a tus hijos para que no vayan a jugar a las vías del tren. Es peligroso." Al final él fue la víctima de aquel drama.


¿Cuál es su mejor recuerdo como padre?

Haber tocado música con mi familia. Mi mujer toca el violín y yo el acordeón. Mis hijos desarrollaron talento como músicos y cantantes.


¿Cuál es el mejor recuerdo que asocia a Céline?

(Sonríe) ¡Su pequeño! (sonríe de nuevo) Lo primero que René-Charles ve cuando viene a casa son mis pies.


¿Por qué?

Porque doy pataditas en el suelo cuando toco el acordeón. René-Charles hasta se pone a bailar cuando toco. A veces le digo: "René-Charles, ¿vamos al garaje?" Lo adora. De hecho, es como su padre ¡Le fascina todo lo que tenga botones! (...)


"Entre ellos aún había felicidad, amor y mucho cariño"
- Éric Salvail


Éric, ¿cuántos años hace que conoces a Adhémar Dion?

No traté mucho con él. Lo conocí a través de la Sra. Dion. Pero me parecía un hombre animado, con una alegría de vivir y mucha energía, un poco como la Sra. Dion. Era una faceta de ella que me daba un poco de envidia. Algunas noches, después de grabar cuatro programas, yo estaba bastante cansado y sabía que ella se iba a hacerle la cena a Adhémar. Aún le quedaba otra comida que preparar. Habría podido decir: "Que se pida algo a domicilio." (risas) Pero cada noche le daba mucha alegría cocinar para su marido. Durante el día pensaba en lo que cocinaría más tarde. O si durante el programa preparaba un plato que sabía que a Adhémar le gustaría, lo guardaba para él. Además, le encantaba poder cenar temprano con él cuando terminábamos la grabación antes de tiempo. La Sra. Dion lo tuvo como un rey durante más de cincuenta años de matrimonio. Aunque se podría pensar que la relación se resintió con el paso del tiempo, estaba claro que entre ellos aún había felicidad, amor y mucho cariño. Sé que la Sra. Dion aún lo ama muchísimo hoy en día. Me di cuenta especialmente en una ocasión: llamamos al Sr. Dion para invitarle a participar en un programa. Su visita se preparó a escondidas porque queríamos celebrar el cumpleaños de su mujer. Le pedimos al Sr. Dion que se escondiese en el interior de una especie de gran caja de regalo de cumpleaños: era una caja inmensa con un gran lazo por encima. El Sr. Dion se escondió dentro a cuatro patas, con un enorme ramo de flores en las manos. Llegado el momento, lo abrió desde dentro y gritó: "¡Sorpresa!" Ya estaba bastante mayor, y sin embargo estaba lleno de energía. Cuando la Sra. Dion lo vio salir de la caja, vi en sus ojos cuánto le había gustado aquella sorpresa, y enseguida corrió a besar a su marido. Se llevó las dos manos a la cara y le dijo: "¡Estás aquí! ¿No te habías ido a jugar al golf con tus amigos?" Sé que no podríamos haberle hecho un regalo mejor. Me emocioné mucho... Hacían una pareja preciosa.


La noticia debió de emocionarte especialmente.

Efectivamente. Un periodista del Journal de Montréal me dejó un mensaje en el contestador. Quería saber mis comentarios sobre la muerte de Adhémar Dion. Enseguida pensé en la Sra. Dion. Pero tiene una energía, una capacidad de afrontar esto... Espero que sus cualidades estén a tope para ayudarla a vivir el drama por el que está pasando en estos momentos. Le doy mi más sentido pésame, así como a toda su familia. Los cuatro años que pasé trabajando con ella fueron una experiencia única. Es una mujer extraordinaria que admiro aún hoy y que me permitió evolucionar tanto en mi vida profesional como en mi vida personal. Estoy totalmente con ella, en esta prueba que debe superar.

 

 

 

 

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