Céline Dion, “mi novio es mi carrera”
Por Johanne De Bellefeuille
¿Por qué tengo de repente la impresión de encontrarme frente a un personaje de cuento de hadas? ¿Cenicienta tal vez, con su proverbial suerte? ¿Caperucita Roja por su aspecto juvenil? Ciertamente no La Bella Durmiente, porque la vida le deja poco tiempo para dormir. Sea como sea, Céline Dion tiene muchas razones para creer en la providencia, en Papá Noel y en los duendes…
A los 14 años, dicen que uno tiene toda la vida por delante. Pero algunos eligen adelantarse y crear su propio destino. Ese es el caso de esta joven nativa de Charlemagne (cerca de Montreal), que desde hace dos años coge el toro por los cuernos y se va metiendo al público en el bolsillo. Su primer sencillo, Ce n’était qu’un rêve, después de haber ocupado los primeros puestos del palmarés durante varias semanas, vendió más de 40.000 copias y su último álbum está a punto de superar todos los récords de ventas. Fue elegida como una de las revelaciones de 1982 por el MIDEM (una quebequense que había recibido este honor antes que ella: Fabienne Thibeault en 1978) y en el momento de la entrevista, se acababa de enterar de que Cannes la ha seleccionado para recibir esta mención. ¿Una chica con demasiada suerte? La joven se somete encantada a mis atrevidas preguntas:
Johanne: Debo confesarte mi ignorancia respecto a tu carrera. Llego un poco desprevenida a esta entrevista. Dime, ¿cómo empezó todo?
Céline: Yo siempre quise cantar. Nunca había pensado en otra cosa. Tenía apenas 2 ó 3 años cuando empecé a demostrar ciertas aptitudes para el canto. Mis padres y mis hermanos y hermanas me animaban constantemente para que continuara mis estudios. Pero yo no pensaba en otra cosa. Di mi primer concierto a los 5 años: fue en la boda de mi hermano. Fue allí donde descubrí que cantar era toda mi vida. Tuve una oportunidad increíble cuando hace ya 3 ó 4 años, mi padre compró un bar salón. Cada fin de semana, mi hermano y yo actuábamos allí y así empecé a tener algo de éxito.
Tiempo después conocí a René Angélil tras haberle enviado una grabación mía. Me llamó y tuve que cantar delante de él, sin música y sin micrófono. Estaba muerta de miedo, pero lo hice y aceptó ocuparse de mi carrera.
Mi primer single se llam Ce n’était qu’un rêve, la misma canción que canté para René durante mi audición. Mi madre, mi hermano y yo habíamos compuesto esta pieza. No hacía falta que le dijera a mi madre lo orgullosa que estaba…
Johanne: Aunque todo parece perfecto, ¿no hay aspectos de este trabajo que no te gusten o que te gusten menos?
Céline: Todo me gusta en los diferentes niveles. Por supuesto, si me ofrecen elegir entre una entrevista en la radio y un concierto, voy a elegir lo segundo. Pero creo que todos los aspectos de este trabajo tienen su lado bueno. Me gustan menos las entrevistas en televisión porque me ponen muy nerviosa, pero forman parte del juego.
“LLEVO UNA VIDA TOTALMENTE NORMAL”
Cuando conoces a una niña cuya vida va tan deprisa, uno no puede evitar preguntarse si esto habrá afectado a su vida. Su respuesta a esta pregunta es firme y segura:
Céline: Por supuesto, tengo que renunciar a muchas cosas por mi trabajo, pero al mismo tiempo siento que llevo una vida totalmente normal. Me mudé a Montreal con toda la familia, es decir mis padres y nosotros, los cinco hijos que todavía vivimos en el domicilio familiar.
“LOS CHICOS SON MÁS TÍMIDOS CONMIGO”
Luego, no pude evitar hacerle la típica pregunta que se le hace a una niña tan avanzada: “Dime, Céline, ¿qué quieres ser de mayor?” “A decir verdad”, respondió ella, “nunca me he considerado otra cosa que cantante. Siempre he querido cantar. Espero hacerlo hasta el final de mis días.”
“23 AÑOS, LA MEJOR EDAD PARA CASARSE”
Por supuesto cantará siempre, ¿pero no contempla posibles cambios en su vida personal o profesional?






