Paris Match | 02.04.2015
diciembre 08, 2011Céline Dion teme por su marido
Su sonrisa era su armadura. Ha sucumbido al peso de las lágrimas, que Céline ya no podía seguir conteniendo a pesar de su valor. A sus 73 años, René, el hombre de su vida, está en peligro a causa de un cáncer de garganta que lo ha debilitado. Casados desde hace veinte años, la pareja creía haber superado el reto de la enfermedad. En 1999, puso su carrera entre paréntesis para cuidar de él. Esta vez, de nuevo, la artista se convierte en enfermera para dar de comer a su marido, que ya no puede hacerlo por sí mismo. A veces con la ayuda de sus hijos René-Charles, Eddy y Nelson. Como contó a la revista americana People: "los tres me dan fuerza".
Pruebas y milagros. Para tener a Eddy y Nelson (nacidos en 201o), Céline tuvo que someterse a la fecundación in vitro. "Cuando ya no esté, que espero que sea lo más tarde posible, ahora sé que seguirá siendo feliz", explicaba René a Paris Match en el momento del embarazo de la artista. La cantante afirmaba que su "trabajo más importante es la maternidad". Ella creció en una familia de 14 hermanos, así que sacrificar su carrera por la familia es algo natural. Una gloria construida de la mano de René, su representante desde sus inicios. Tras una larga pausa, Céline se prepara para regresar al escenario de Las Vegas en agosto por él. Él la animó a hacerlo. Céline asegura a "People" que René estará presente la noche del estreno: "Habrá mucha felicidad pero también será un momento de una intensa emoción para mí."
TRAS VARIAS RECAÍDAS, LA SILUETA DE RENÉ NO DEJA LUGAR A DUDAS. PERO LA LUCHADORA NO SE DA POR VENCIDA.
Céline mantuvo la fe hasta la semana pasada. "René está muy bien" fueron las palabras emitidas en su cuenta de Twitter el 24 de marzo. Fue entonces cuando anunció oficialmente su regreso a Las Vegas. Al día siguiente, cambio de tono. Promocionaba su espectáculo ante las cámaras del canal de la televisión americana ABC. René estaba allí. Fue su primera aparición pública desde el pasado mes de julio, así que fue imposible mentir. Estaba cambiado. Muy cambiado. Más delgado, apenas llenaba su jersey y su pantalón. René siempre había sido un hombre esvelto. Caminaba con paso inseguro, casi con la mirada perdida. Guardaba silencio porque no podía hablar y oía muy mal. No, René no está bien. Y Céline se rompe. Entre lágrimas, le cuenta a la periodista de ABC Deborah Roberts que para ella, el mundo se paró el 17 de diciembre de 2013.
Aquel día Céline estaba en Los Ángeles, ensayando para su actuación en el programa The Voice. "Lo recuerdo muy bien. Era nuestro 19 aniversario de bodas. Antes de subirme al escenario para ensayar, pasé a mi camerino y vi a René devastado. Le pregunté qué pasaba. Me dijo que su médico acababa de decirle que volvía a tener cáncer de garganta. Sentí que el corazón me latía muy deprisa y las rodillas me temblaban. Tenía que pensar en otra cosa. Me refugié en la sala de maquillaje y me subí al escenario para ensayar la canción Incredible. Pero por la noche, al volver a la habitación, mi cuerpo empezó a procesar la noticia. Fue un golpe de realidad."
Sin embargo, la luchadora no pensaba darse por vencida. Tras el primer shock se puso en pie. René ¿Cómo iba a vivir sin René? Sin él, nunca se habría convertido en la estrella que es. Él lo preparó todo. Fue él quien la animó a arreglarse los dientes en 1988. Lo que la fama unió no puede separarlo un drama así.
1992, primera alerta, primer infarto al borde de la piscina del Four Seasons en Beverly Hills. En traje de baño, Céline lleva a René al hospital. "De no ser por ella, yo no estaría hoy aquí," dijo él.
1999, nueva hospitalización de emergencia: esta vez, un minúsculo tumor en el cuello. Cáncer de piel. La cosa es seria. "Este cáncer es de los dos, lo venceremos juntos", clama Céline, e interrumpe su carrera. Al salir del hospital, la pareja vuelve a casarse. La fiesta es digna de las Mil y Una Noches. Tuvieron tres hijos en un intervalo de nueve años, todos resultado de la fecundación in vitro. Aleluya, cada lucha termina con una nueva victoria.
Pero hoy, Céline duda. El 23 de diciembre de 2013 René volvió a operarse. Una intervención quirúrgica masiva que no se haría pública hasta el 28 de febrero. Se sometió a una ablación parcial de la lengua. Tuvo que ser intubado. Céline se encarga de alimentarlo tres veces al día. René intenta mantenerse en forma, pero la quimio lo deja prácticamente sordo. Acompaña a su hijo mayor a sus partidos de baloncesto y de hockey, juega al blackjack con él, hace apariciones en el casino y en la mesa de póker, su pasión, pero su aspecto no deja lugar a dudas. Sobre todo, la sucesión patrimonial se organiza con total discreción: la pareja vende su palacio de Jupiter Island por 54 millones de euros, el castillo de Laval por 23 millones. Dos mega-operaciones inmobiliarias realizadas de manera urgente: para vender la villa de Florida tuvieron que aceptar hacer una rebaja de 9 millones de euros. Céline está entre las 5 mayores fortunas mundiales del show-business, con 720 millones de dólares en su cuenta bancaria, según la revista Billboard. Pero también lleva un ritmo de vida considerable. Sólo el mantenimiento del palacio de Florida "donde ya no tenía tiempo para estar", le costaba 250.000 dólares al mes. La enfermedad de René la obligó a instalarse al lado de su "lugar de trabajo", Las Vegas. Vive en Henderson, las afueras exclusivas de la Ciudad del Pecado, en una gran villa que estuvo a punto de vender en 2013, antes de hacerla más grande. "El verano es horrible para los niños," explicaba al Journal de Montreal. "No pueden salir a andar en bici fuera ¡Te juro que si pones un huevo sobre el asfalto se fríe! Necesitamos una casa más grande para hacer una sala de juegos amplia."
Hoy, esa casa se ha transformado en hospital privado, con un incesante vaivén de médicos, terapeutas y especialistas. Pero el entorno sigue minimizando la enfermedad. Céline retoma su espectáculo el 10 de junio de 2014 en el Colosseum de Las Vegas, una gigantesca sala de conciertos construida especialmente para ella. Da su show por respeto a sus fans, que la apoyan más que nunca.
Pero cuando vuelve a casa, ve claramente lo que está pasando. René está considerablemente más débil. El 11 de junio, anuncia que ya no puede seguir llevando la carrera de su mujer. Un amigo cercano, Aldo Giampaolo, es nombrado nuevo director de Feeling Productions, el imperio que construyeron juntos. Prescinden de cuatro músicos "históricos" así como de la estilista. El Caesar's Palace, hotel propietario del Colosseum donde actúa Céline, empieza su declive. Sus espectadores constituyen una importante entrada de dinero. Las cancelaciones le vienen muy mal... Céline está cansada: en julio, se siente incapaz de seguir cantando. Los médicos constatan una "inflamación aguda y problemas musculares en una zona cercana a las cuerdas vocales". Le recetan anti-inflamatorios y le imponen que descanse la voz durante ocho días. Al mes siguiente, cancela "hasta nueva orden" todos sus conciertos, así como la gira por Asia. Quiere quedarse al lado de su marido. Empiezan a circular los rumores. Ella se recluye en su burbuja: la familia. La que creía que con trabajo y dedicación se puede conseguir todo, se da cuenta de que está perdiendo la madre de todas las batallas.
El 24 de marzo, sin embargo, declaró: "Podemos continuar, avanzar, y espero que vengáis a vernos para celebrar la vida con nosotros." Lo dijo cándidamente, con ese delicioso acento de Quebec y tanta fuerza que realmente la creemos. Como quien se desmaquilla después de un concierto, necesitó alejarse de los focos. Hoy, Céline Dion mira la luz y la verdad.
CÉLINE DION: "APROVECHAMOS LA VIDA TODO LO QUE PODEMOS"
"Cuando te casas, es para lo bueno y lo malo. En la salud y en la enfermedad. Hoy más que nunca, esas palabras resuenan en mi cabeza. Tengo miedo de perder a René, porque está realmente mal. Para mí trabajar, cuidar de mis hijos y estar al lado de él ha sido algo muy difícil de gestionar. Me costó caro. Así que decidí parar mi show por un tiempo. Sólo quería ser esposa y madre. Hoy, René quiere que vuelva a cantar. Lo haré por él a partir del 27 de agosto.
La enfermedad no se elige: te la impone la vida, es duro. Mi regreso al escenario es todo un evento durante su convalecencia, pero no sabemos qué nos depara el futuro. Aprovechamos la vida todo lo que podemos.
Los gemelos están bien, porque son demasiado jóvenes para entenderlo. Van de la piscina al jardín. Sin embargo, me preocupa René-Charles. Él sí se da cuenta de lo que pasa. Mis hijos me dan fuerzas para luchar y ser positiva. Tengo altos y bajos, pero adoro mi vida con ellos, como mamá y como esposa.
En un momento dado, se hizo muy duro subirme al escenario a cantar noche tras noche. René me reconfortó. Estaba listo a volver al ataque conmigo. Sigue impresionándome ¡Qué suerte tengo de tenerlo conmigo! René tiene un destino. No sabemos a dónde le llevará, pero queremos saberlo. El 27 de agosto, cuando retome el espectáculo, él estará ahí. Y te prometo que habrá notas de intensa felicidad. Pero para mí, será un momento de mucha emoción. La música es mi pasión y mi familia, toda mi vida."
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