GALA | 02.02.2005
octubre 28, 2011Céline Dion
"MIS DIEZ AÑOS CASADA CON RENÉ"
Han pasado por todo juntos: fama, fortuna, enfermedad y el nacimiento del pequeño René-Charles. Confesiones de una mujer feliz y... enamorada.
Aquel día, Céline Dion sólo estuvo acompañada por los dos hombres de su vida, René y René-Charles, "sus grandes amores", como ella los llama. Cuando sopló las diez velas de su tarta de boda en el comedor de su mansión de Gagnon, a 20 minutos de Montreal, se le escapó una lágrima, abrazó a sus hombres y se dejó sumergir en una ola de nostalgia...
Estamos en 1980, Céline conoce a René Angélil por primera vez. Lleva un traje y mocasines marrones. A sus treinta y ocho años, es uno de los hombres más influyentes en la industria de la música de Quebec. A sus doce años, Céline es una adolescente determinada: quiere a René Angélil como manager y a nadie más. La pequeña entona el estribillo de Ce n'était qu'un rêve, su primer éxito. René la escucha y empieza a llorar. Acaba de descubrir a la cantante de la voz de oro, y la convertirá en estrella. Céline crece junto a él, le escucha, le obedece, aprende.
Con el paso del tiempo, comprende que es el hombre de su vida. Se lo confiesa a sus padres: "Le amo de verdad. Para siempre." A sus diecinueve años, decide provocar al destino besando por primera vez a René. Sorprendido, la rechaza antes de caer en sus brazos. El resto de la historia ya lo conocéis: la pareja se casa a lo grande, hace diez años, en la basílica Notre-Dame de Montreal ante setecientos invitados. Decidieron construir la más grande de todas las empresas: la carrera internacional de la cantante. Ella canta, él gestiona e invierte los beneficios en conciertos, álbumes y productos derivados (perfumes, gafas, calendarios...). La pareja vive en un torbellino, se desplaza en jet privado, compra villas en Quebec, Florida, Las Vegas. René juega al blackjack, Céline compra prendas de Gucci, Prada, Chanel... Él solo bebe agua, ella adora el buen vino; él ama las cenas a lo grande, ella es más de picotear. Pero la pasión por el golf, la música y el el amor son lo que los une.
Cuando Céline graba en 1997 My Heart Will Go On, el éxito mundial de la película Titanic, les toca el premio gordo. El single vende más de 50 millones de copias en todo el mundo. René y Céline se hacen inmensamente ricos (su fortuna está estimada actualmente en 400 millones de dólares). La artista se vuelve cada vez más adicta al estrés hasta el día en que, en un avión de Minneapolis a Dalas, descubre un bulto en el cuello de René. Céline acaba de celebrar sus treinta y un años y su vida se detiene: su esposo tiene cáncer.
La joven decide inmediatamente poner freno a su carrera, cuidar de su esposo en un momento tan serio y tener hijos lo antes posible. Durante tres años desaparece, disfruta de una vida (casi) normal y da a luz a René-Charles el 25 de enero de 2001. La cantante se convierte en supermamá: le da el pecho, supervisa los primeros pasos de su heredero, y sobre todo no quiere ninguna niñera que no sea su hermana Linda. Céline confiesa: "Nuestro hijo es el centro de nuestro universo. Quiero darle una vida estable." Pero la pasión por el espectáculo puede más que todo: Céline regresa al escenario en Las Vegas en marzo de 2003... Cuando nos reunimos con ella en su casa, habla con nosotros sin tabúes y con emoción.
¿Cuánto va a durar tu show en Las Vegas? ¿No estás demasiado cansada?
He firmado por un año más, aunque el show es agotador tanto física como vocalmente... Durante los diez primeros años de mi carrera, trabajé para demostrar que iba en serio. Para mí, Las Vegas es la guinda del pastel después de tantos años de trabajo. Es un show estupendo, el mejor que podía hacer.
¿Puedes describirnos cómo es un día para ti en Las Vegas?
Paso el día con mi hijo. Pintamos, hacemos puzles, y después salgo para el Caesar's Palace a las 18:00. No quiero perder tiempo con el maquillaje, así que hago los ejercicios vocales mientras me maquillo. Después ceno y llega el momento de subirme al escenario. En cuanto acaba el show, me meto corriendo en la limusina y a las 23:00 estoy en casa.
¿Quieres tener más hijos?
¡Ya me toca volver a quedarme embarazada! Cuando termine los shows en Las Vegas, el año que viene, me tomaré una pausa de dos años para tener otro bebé. Y también quiero tener tiempo para mí. Me encantaría ir a París, a Grecia, ¡a Mónaco! ¿Me creerías si te dijera que me he recorrido el mundo pero no he visto nada? ¡No conozco nada!
Dicen que tienes un embrión congelado en una clínica de Nueva York...
Sí, hay uno. Para mí es un bebé como otro cualquiera, que ahora mismo está en un iceberg. Después de Las Vegas me someteré a la fecundación in-vitro. Si sale bien, mucho mejor. Si no, al menos lo habré intentado... Sé que ya es demasiado tarde para que tenga catorce hijos como mi madre. Pero por lo menos quiero tener dos.
¿Cómo concilias tu vida de artista y de supermamá?
Ante todo trato de ser buena madre. Lo más importante para mí son mi hijo y mi marido. En cuanto a educación, todo es cuestión de instinto... No hay libro que te explique cómo afrontar eso. Lo entendí al ver a mi madre criar a mis hermanos y hermanas. En casa todos recibimos mucho amor, aunque no tuviéramos mucho dinero. Yo intento darle esa misma educación a mi hijo. Obviamente, la situación es distinta. Todo lo que le puedo comprar, se lo compro. Mi mejor amiga, que vive en Florida, me dice que lo mimo demasiado y que no debería hacerlo. Pero intento no pedir consejos a mi entorno. Si no, creo que me volvería loca.
¿Cómo hablas a tu hijo cuando discutís?
Intento no gritarle... pero cuando le riño, le llamo René-Chal, "renito" o "mi pequeño".
Nunca vas a fiestas ¿Es una forma de protegerte?
No vivo en esta industria. Quiero mantener los pies en la tierra y la cabeza fría. Cuando no estoy trabajando, me quedo en casa. El mejor café es el que te preparas tú. Adoro estar en pijama o en ropa cómoda.
¿Y qué haces los fines de semana?
Les pido a mis empleados del hogar que se retiren, hasta al cocinero. Nos quedamos los tres solos en familia. Si necesito tiempo para darme una ducha, René cuida del pequeño. Nos vamos al parque, nadamos, montamos en bici juntos. También vamos a la bolera: mi hijo tiene sus propios zapatos y su propia bola. Es un niño normal. Adora jugar al golf con su padre. Cada vez que van le dice: "Hoy ha sido un buen día, ¿eh, papá?" y René, muy sensible, ¡siempre acaba llorando!
Tu marido pasó por un cáncer hace cinco años ¿Cómo está?
Ya no está enfermo y toco madera. Cuando has vivido esa enfermedad de cerca, piensas en ella todos los días, de la mañana a la noche. Durante cinco años, la fase de remisión, vives en una angustia constante, entre la vida y la muerte. Tienes que estar luchando continuamente, creer, permanecer optimista. Hoy somos felices, pero la enfermedad cambió por completo nuestra forma de ver la vida. Ahora, vivimos el día a día.
Acabas de celebrar tus diez años de casada con René ¿Cómo imagináis vuestro futuro?
Mi marido participa en todo lo que hago. Cuando le conocí tenía doce años. Tenemos los mismos sueños, un mismo objetivo en la vida: querernos y hacer lo que adoramos. Tenemos muchos proyectos juntos: terminar los shows en Las Vegas, tomarnos un descanso, tener otro hijo, hacer películas... También me quiero ocupar de mis casas, llevar a mi hijo al colegio, hacer jardinería, jugar al golf con René. Son cosas que pueden parecer ridículas pero para mí son un verdadero lujo.
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