GALA | 03.03.2016
julio 30, 2011CÉLINE
Su angustioso regreso sin René
Le prometió que seguiría... Así que más de un mes después de la muerte de su esposo, volvió a subirse al escenario. El concierto más difícil de su vida. Ahora está sola. El duelo acaba de empezar.
BAJÓ CON EL PÚBLICO PARA SEGUIR EL CONCIERTO MÁS CERCA DE SUS FANS
No estaba previsto, pero Céline quiso estar más cerca de su público. Disponible como de costumbre, aceptó hacerse selfies, las palabras de cariño de sus admiradores, a los que nunca les ha ocultado nada de su vida. Son su fuerza.
La noche del 23 de febrero, Las Vegas sucumbió a la emoción. Para volver al Colosseum, la inmensa sala de conciertos en homenaje a René Angélil, un mes después de la interrupción de los conciertos, la procesión de fans es silenciosa. Es momento de estar acordes a la ocasión. Las mujeres se ponen de etiqueta, respetando las circunstancias. Algunas hasta se peinan con el estilo Dion, con generosos rulos. Los hombres de primera fila van de traje. Hay casi una tensión, una angustia palpable. ¿Lo conseguirá? ¿Tendrá las fuerzas para aguantar en el escenario tras perder a su marido? La pregunta planea sobre la sala. Los fans han venido desde muy lejos, desde Brasil hasta Francia, pasando por Canadá, para celebrar una especie de comunión colectiva, la del recuerdo, y proteger a su diva, que tan frágil se encuentra en estos momentos.
A las 18:30 se abren las puertas y el público empieza a entrar en el recinto. El concierto empezará una hora más tarde. Pero nos damos cuenta de que el placer está en llegar con antelación para aprovechar al máximo el más mínimo instante y comunicar el mismo fervor entre fans. Hace calor. La sala, pese a lo inmensa que es y su capacidad para 4.148 personas, abarrotada hasta los topes, se ha convertido en una madriguera para los fans, unidos como los miembros de una misma familia. Se apagan las luces. El público enmudece. A partir de este instante, minuto por minuto, cada uno de ellos sabe que Céline va a darlo todo.
Exactamente a las 19:30 sube el telón y se muestra un vídeo dedicado a René, alternando fotos desde su juventud hasta su época adulta, con sus tres primeros hijos, con Nelson Mandela, jugando en la playa con los gemelos Nelson y Eddy, de cinco años, y jugando al golf con René-Charles, de quince años. En la pantalla se ve una vida plena, intensa, que terminó el 14 de enero y que se homenajeó con un impresionante luto nacional en Canadá. Las personas que nos rodean están al borde de las lágrimas. Las gargantas se cierran cuando la cantante hace su aparición vestida de negro. Alta Costura Schiaparelli, elegante y arropada por una ovación en pie. Valiente, entona With One More Look at You, interpretada originalmente por Barbra Streisand, pero rápidamente se le rompe la voz, se pierde para resurgir antes de volver a desaparecer. Llora. El público se pone en pie. La gente grita: "¡Te queremos, Céline!" El público interactúa con su ídolo. La gente se entrega por completo en primera fila. "¿Puedes verme ahora?", pregunta dulcemente la artista mientras levanta la mirada hacia el cielo. La mujer que está detrás de nosotros rompe a llorar. Emocionada, la cantante se disculpa con humor por las imperfecciones de su interpretación: "Acabo de ensayar la canción en mi camerino y sonaba mucho mejor." Sigue: "René es el único hombre con el que he estado en toda mi vida... Siempre me hacía sentir como si estuviésemos en nuestra primera cita. Nunca brusco y siempre expresándose de manera dulce y agradable." La sala entera se pone en pie como una sola persona.
¿Qué quieren los fans de Céline Dion más que nada en el mundo en este momento? Que sus vidas también gocen de todo el amor que su ídolo disfrutó durante tantos años. Que sólo la muerte pueda separarlos de sus parejas y sus destinos. "¡Aquí estamos para ti!" dice un caballero. Ya no es un concierto, es un diálogo, el mismo que une a Céline con su público. Vuelve a disculparse con los anglosajones y procede a pronunciar un breve discurso en francés. "Jamás viviré sin René, estará siempre conmigo. Gracias por vuestras palabras, vuestros gestos, vuestros silencios y vuestro amor." El público vuelve a aplaudir entregado. Las ovaciones llegan una tras otra. Frente a nosotros, un admirador de unos sesenta años mueve la cabeza conmovido durante Because You Loved Me. De repente, para sorpresa de todos, la diva baja del escenario. Incluso Francine Chaloult, su directora de comunicación, se emociona. Céline se apoya en su hombro. Encuentra las fuerzas para seguir: "Alguien me está pisando el vestido, no me puedo mover..." Le dan regalos, entre ellos una rosa. "Cuida bien esa flor, ponla en agua", le pide con delicadeza a un técnico...
Hasta ese momento, todo parece más o menos bajo control. Pero cuando se rompe en All By Myself, incapaz de llegar hasta el final de la canción, dos moteros tatuados venidos expresamente desde Texas y sentados a nuestra derecha, vestidos con camisetas con la cara de la cantante, rompen a llorar. Está guapa, espectacular, está rota y verlo es casi insoportable para los fans en el público. El concierto prosigue sin sobresaltos. Llegan canciones de Prince, después la de Titanic, My Heart Will Go On. Las luces apuntan al escenario.
"Lo sabéis todo de mí", declara mientras se proyecta un nuevo vídeo de su familia, que esta vez muestra a René y a los niños. Los pequeños juegan con su hermano mayor, René-Charles, al que vemos guapísimo aunque no sonríe mucho en las imágenes. Decidió no asistir al evento. Según creemos, eran demasiadas emociones para él. Prefirió quedarse tranquilamente en su casa a las afueras de Las Vegas, situada junto a un lago, a media hora en coche del Strip, la mítica avenida de la Ciudad del Pecado. Céline pronuncia algunas palabras más: "Lo que más me sorprendió cuando conocí a René fue que todos los días les decía 'te quiero' a sus allegados. Todos los días me decía 'te quiero' (...) Esta noche he dado el concierto más difícil de toda mi vida. Gracias por estar ahí apoyándome." Tras Somewhere Over The Rainbow, desaparece despidiéndose con elegancia. Una emotiva foto se proyecta sobre el escenario: un primer plano de ella abrazando a René Angélil. Eterno recuerdo de una era que acaba de terminarse ante nuestros ojos.
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