"Cuando llora, es de verdad": el pianista y director musical de Céline Dion, Scott Price, habla con Le Parisien

septiembre 29, 2026

 La víspera del octavo de los 16 conciertos de la cantante en la Plenitude Arena este miércoles, su director musical y pianista, el québécois Scott Price, habla por primera vez sobre el show y el largo trabajo hasta el regreso de la diva al escenario.


Cada noche en la Plenitude Arena, él es a quien Céline Dion mira con el puño al aire tras interpretar las montañas vocales La Wally y All By Myself. Y cada noche, es a él a quien ella da las gracias al final del concierto, más que a ningún otro de los músicos que la rodean. Scott Price no sólo es el pianista y arreglista, sino también el director musical de la cantante desde 2015. La acompañó en la Torre Eiffel cuando cantó el Hymne à l'amour en la inauguración de las Olimpiadas de París.

La víspera del octavo de los 16 conciertos de Céline Dion en París, el miércoles 30 de septiembre, Scott Price aceptó excepcionalmente hablar con nosotros de su colaboración, que comenzó en los años ochenta. Su primera entrevista desde el inicio de la residencia.

Este natural de Quebec de 65 años, que trabajó con Robert Charlebois, Diane Dufresne, Roch Voisine, el programa Star Académie de Quebec, Charles Aznavour y el musical Bernadette de Lourdes, es altamente discreto pero también muy espontáneo.

¿En qué consiste el trabajo de director musical de Céline Dion?

SCOTT PRICE. Para empezar, el director musical prepara toda la música de los conciertos, coge las canciones y trabaja en los arreglos. Pero al mismo tiempo, Céline es bastante abierta. Le encanta dar otro color a sus canciones sin que pierdan su esencia.

Ya estáis en la mitad de su residencia. Tras verla dos veces, pude comprobar que el show ha progresado.

Yo también creo que hay una mejora. El espectáculo está más rodado, ella se siente más cómoda, se mueve como le gusta moverse ¡Céline es un animal escénico! Y el escenario es inmenso, lo utiliza todo entero. Porque ahora todo fluye mejor. Es normal, después de seis años sin dar conciertos. A pesar de su inmensa profesionalidad y de su gigantesco talento, es un ser humano. Y esto supone mucha emoción para ella. Cuando llora, es de verdad. Le emociona muchísimo ver que todo el mundo está viniendo a darle tanto amor.


También tú debes de emocionarte...

Me alegro mucho por ella. Obviamente mi parte en el estreno fue un poco estresante. No estresante, pero quería hacerlo bien para que ella se sintiera cómoda. Nosotros los músicos, estamos muy concentrados en el escenario. Sentimos la emoción, pero intentamos que no nos afecte demasiado. 

Al igual que la puesta en escena, la dirección musical ha triunfado.

Hemos revisitado varias canciones con muchos instrumentos de cuerda. Modificamos el medley de canciones dance, un poco The Power of Love, que ahora suena algo más suave, más sentimental que la versión americana.

¿Cuándo volviste a trabajar con ella?

Primero me llamaron para las Olimpiadas de París, en marzo o abril de 2024. Entonces nos centramos en una sola canción, teníamos tiempo, varias semanas. Lo que sorprende a todo el mundo es que no estábamos muy nerviosos porque estábamos en nuestra burbuja, alejados de todo. Además estábamos conectados con la orquesta, todo salió técnicamente perfecto. Además en lo alto de la Torre Eiffel era como: "Vale, en dos minutos salimos." Todo lo que te puedo decir es que se pasó muy rápido. Pero yo sabía que era un momento enorme ¡Céline Dion cantando por Piaf en la Torre Eiffel para los Juegos Olímpicos! Ella también era muy consciente y se sintió muy orgullosa de hacerlo. Del honor que le dio la nación francesa. Créeme, ella es muy consciente.

¿Y cómo preparasteis el show?

Después de la pausa forzada de seis años por la pandemia y su salud, empecé a volver a verla en marzo de 2025. Al principio no teníamos en mente un espectáculo en particular, sólo la voluntad de volver a ponerla en forma y que volviese a confiar en su voz, a bailar... Tuve que ir a Las Vegas. Me hice el trayecto Montreal - Las Vegas más de treinta veces en dieciocho meses. Nos veíamos tres ó cuatro días seguidos, cada tarde durante tres ó cuatro horas. Empezamos a hacer muchas versiones.

¿Versiones de quién?

Recuerdo una canción de James Blunt sobre la muerte de un padre, era muy triste. Ella cantaba y acababa llorando. Céline escucha mucha música y ve muchos programas tipo American Idol y America's Got Talent. Le emociona el talento de los concursantes. Volviendo a las canciones, las seleccionábamos y ella las cantaba simplemente por disfrutar. Recuerdo que vio a un concursante cantar una canción algo excéntrica de My Heart Will Go On y aquello la estimuló.

¿Y después?

Empezamos a tocar sus canciones. Y es curioso, cuando empezamos a trabajar su repertorio francés fue cuando algo le hizo clic. Adora todas sus canciones, pero su repertorio francés es muy importante para ella. Los textos de Jean-Jacques Goldman, su equipo, Érick Benzi, Jacques Veneruso, todas esas canciones las adora, y fue algo que la motivó mucho. Recuerdo que llegué a proponerle a su manager (John Nelson) hacer un show 100% en francés. Al final no salió. Pero fue entonces cuando nació toda la idea de hacer el espectáculo en París.

Tras ver el documental "I am: Celine Dion" en 2024, parecía que no volvería a conseguir cantar. Este regreso es un milagro.

Es tan trabajadora, tan dedicada... Y nació para actuar. Para ella, cantar es como respirar, forma parte de su persona. La motivó mucho para volver. 

Y como director musical, también te corresponde escoger a los músicos.

Sí, y es prácticamente la misma banda que teníamos en la gira Courage. Hemos añadido un corista, Jordan Lévesque, que canta con ella J'irai où tu iras, y un violinista parisino, un francés que adoramos, Simon Royer. Fue un descubrimiento fortuito. Participó en el vídeo de Dansons y se hizo notar. Le hice una audición a distancia, me pareció que tocaba super bien y se integró realmente bien en nuestro grupo. Es un pequeño mega talento.


¿Desde cuándo la conoces?

La primera vez fue a principios de los ochenta, estábamos los dos y yo era muy joven, tendría unos veinte años. Trabajé con ella en una sesión de grabación. Y cuando lanzó el álbum Incognito en 1987 dio ocho conciertos en Quebec, y otros tantos en Montreal y Ottawa, antes de comenzar la auténtica gira en 1988. Llevábamos trajes blancos con una camisa por debajo. Fue idea de René Angélil, y todos empezábamos a ver el inicio de la aventura. Yo ya veía la presencia y el talento de Céline.

En todo este tiempo has hecho una bonita relación con ella.

Tengo muchísimo respeto por ella y espero que ella también por mí. Creo que sí, si no ya no estaría aquí. Hablamos mucho de música. Como siempre he dicho de Céline Dion, es una gran cantante, siempre me ha impresionado. Pero lo que más me impresiona es que es una gran músico. Lo oye todo, y cuando hace comentarios del arreglo de alguna canción, siempre está acertada. Al principio del concierto por ejemplo, en On ne change pas, le presenté algo y me dijo "me encantaría empezar con tonos graves al estilo Jurassic Park". Y la transformó a su manera. Una vez Céline se convence de algo, no hay duda de que funcionará porque tiene la intuición de que le irá bien al espectáculo. Ya sea de música, de puesta en escena, un gesto... Siempre sale bien.

Habéis cambiado dos canciones desde el inicio, ¿habrá más cambios?

El show era un pelín largo de más y había una cuestión de equilibrio, con un bloque de tres canciones más íntimas, funciona bien. Y terminar el espectáculo con Pour que tu m'aimes encore es genial. Tenemos cosillas planeadas, puede que una ó dos sorpresas. En cada concierto sé que el público está feliz simplemente por verla en el escenario. En el primero, había quien se preguntaba si realmente aparecería en el escenario y si podría dar el concierto. Dar dieciséis conciertos como estos ya es todo un reto, un gran logro.

Su interpretación de "La Wally" es otro gran momento.

La primera vez que le puse La Wally a Céline fue en 2017. Llevábamos mucho tiempo hablando de ópera. Entonces empezó a trabajarla un poquito. Fue idea suya incluirla en este espectáculo y quería hacerla al final. La ensayamos a piano-voz durante varias semanas, después trabajó su interpretación en italiano... Céline tiene una voz muy bonita para obras clásicas. Le encanta cómo la interpretaba María Callas así que nos acercamos a esa versión, pero en el arreglo añadimos timbales y cuerdas. Creo que ha impactado mucho al público, y a ella le encanta. Se mete en el personaje, como podéis ver en la puesta en escena. No es ningún secreto que le encantan las cosas dramáticas.

Al terminar "La Wally" y "All By Myself" se gira hacia ti con el puño levantado...

Sí, estamos contentos, estoy orgulloso de ella. Hay canciones que son auténticos retos cada noche. Pero ella es la intérprete definitiva.

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