Redbook | Abril 2002

diciembre 02, 2011



¡Oooh, bebé!

Bebé.
Pasión post-bebé.
Y... ¿bebé número dos?
CELINE DION nos cuenta todos los detalles de su vida como madre, y el siguiente gran paso en su carrera.


Dejemos clara una cosa sobre Céline Dion: el bebé es lo primero. Desde luego, la carrera de la cantante de 34 años está empezando de nuevo. Tiene un nuevo álbum, A New Day Has Come, que salió en marzo, y un gran especial en CBS que se emitirá el 7 de abril. Además, planea empezar un espectáculo de tres años en Las Vegas creado por el genio que colaboró con el Circo del Sol, Franco Dragone, a partir de 2003. Pero ahora mismo la alegre canadiense, que se pasa el tiempo entre sus casas (vale, palacios) en Montreal y Jupiter (Florida) quiere que todos sepan que es como cualquier otra madre: está completamente obsesionada con el nuevo amor de su vida, René-Charles, de 1 año.

"Fue un milagro," dice Céline sobre el nacimiento de su hijo. Desde luego el viaje hasta la maternidad fue largo y a veces doloroso para ella y su marido y manager, René Angélil. En marzo de 1999, Céline acababa de cumplir 31 años y estaba lista para empezar una familia cuando a René le diagnosticaron una forma poco común de cáncer de piel. "No me habría derrumbado de no haber tenido un hijo," dice Céline, "pero aún así, era algo que quería hacer." Así que la pareja decidió congelar una cantidad del esperma de René por si la quimioterapia le dejaba estéril.

Durante los meses siguientes, René y Céline se centraron en la salud de René. Tras una operación exitosa y 38 tortuosas sesiones de quimio y radiaciones, la pareja centró su atención en tener un bebé, y contactaron con un especialista en fertilidad para hablar de sus opciones. Les sugirió un nuevo método in-vitro que consiste en inyectar un espermatozoide en un óvulo y después introducir el embrión fertilizado en el útero. Después de que Céline recibiese una batería de inyecciones de hormonas para potenciar su producción de óvulos, estos se le retiraron y fertilizaron, y después se le introdujeron tres. Dos semanas después, ella y René recibieron una doble ración de buenas noticias: habían logrado quedarse embarazados en el primer intento. Y ahora René ya estaba curado del cáncer. Un año después, ser mamá de René-Charles o R.C., como suele llamarlo, es todo lo que Céline había soñado.

La más joven de 14 hermanos, Céline siempre había soñado con tener su propio hijo, pero ese deseo de ser madre nunca frenó su deseo de triunfar en la música. Nacida en una familia de cantantes y músicos en Charlemagne, Quebec, Céline empezó a actuar a la tierna edad de 5 años y a los 12 conoció a su manager René Angélil. A éste le impresionó tanto su talento que hipotecó su casa para financiar su primer álbum, que como todos sabemos, fue un éxito en Canadá. "Estaba muy decidida," recuerda René (60). "Realmente ella visualizaba su carrera aún más a lo grande que yo." Pero ahora René admite que tuvo sus dudas. "No veía posible que fuese una estrella en Estados Unidos si no hablaba inglés." Tras tres meses de clases intensivas de inglés, Céline firmó un contrato con CBS, que ahora es Sony Music. Lo que le pasó a la pareja después es legendario: a pesar de la diferencia de 26 años entre ellos, Céline y el dos veces divorciado René se enamoraron y, tras un noviazgo de 6 años, se casaron en 1994.

Los años siguientes fueron una lluvia de éxitos para Céline: conciertos abarrotados por todo el mundo y ventas astronómicas (es la única cantante con dos álbumes seguidos que han vendido más de 30 millones de copias), culminando con su éxito de 1998 My Heart Will Go On, de la banda sonora de Titanic. Pero en diciembre de 1999, Céline dijo adiós a sus fans con un concierto abarrotado en Montreal, y junto con René, desapareció de los focos para centrarse en su vida privada.

Un retiro total nunca fue una opción, por lo menos según dice Céline. La comprometida cantante sabía que acabaría retomando su vida profesional. Y este mes, con el nuevo álbum y una gira promocional mundial, vuelve con fuerza.

Aunque su hijo es el hilo conductor de nuestra conversación, Céline habla honesta y abiertamente sobre cómo su vida amorosa, su matrimonio y su carrera han cambiado durante el último año ¿Es realmente como cualquier otra madre trabajadora? Absolutamente, salvo por un pequeño detalle: a esta mujer sí le gusta cambiar pañales.


¿Cuando dejaste la industria en 1999, alguna vez te planteaste no volver?

Quería unas vacaciones largas para tener un hijo, pero nunca fue un adiós definitivo. Estaba lista para llevar una vida normal por una temporada, y me alegra haberlo hecho.


Pero empezaste a trabajar en un nuevo álbum sólo seis meses después del nacimiento de René-Charles ¿Fue una decisión difícil?

Cantar no es trabajo para mí. Fuimos al estudio en Montreal y grabamos el álbum durante el día. Justo al lado del estudio había una sala de juegos con una cuna, una tele y juguetes. René-Charles estaba allí cada día. Fue una experiencia increíble cantar sabiendo que él estaba al lado. Pero grabar es sólo una parte de mi trabajo.


Estás a punto de empezar el trabajo de verdad: entrevistas, sesiones de fotos, giras ¿Estás lista?

Para serte sincera, no lo estoy. Ser madre es otra vida. Estás en casa con tu hijo, jugando con los juguetes, cambiando pañales. La vida se convierte en eso; el resto no es tan importante. Pero no me malinterpretes: volver y grabar un disco fue mejor que nunca porque nunca antes me había sentido tan fuerte. Me siento una persona completa.


Suena como si tener a René-Charles hubiese tenido un efecto profundo en ti.

Siento que la vida guarda un secreto, y ese secreto es tener un hijo. Ahora, para mí está muy bien decidir cuál será el siguiente single, qué programa de TV visitaré primero, qué me pondré... pero no es tan importante.


Has hablado abiertamente sobre otro embrión fertilizado que congelasteis cuando tuvisteis el primer intento in vitro ¿Qué planes tienes para ese embrión?

Cuando René-Charles nació, René y yo hablamos casi inmediatamente sobre tener otro bebé, a los tres meses mi médico me dio luz verde. De haber tenido otros seis meses antes de empezar con el nuevo disco, habría ido a por ello. Pero no los tuve, y tampoco queríamos abusar de la suerte. Así que decidimos no acelerar las cosas. Decidimos esperar.


¿Entonces fue una cuestión de tiempo?

Fueron muchas cosas. Habríamos tenido que volver a Nueva York, y yo habría tenido que parar de darle el pecho a René-Charles. Si me hubiese quedado embarazada, no habría podido darle el pecho al nuevo bebé porque estaría empezando con el álbum, y después viajando por el mundo. Habría implicado no poder dedicarle tanto tiempo al segundo como al primero, y yo no quiero eso.


Entonces tuviste que escoger entre tu trabajo y volver a quedarte embarazada.

Sí. Cuando tienes compromisos firmados, tienes que respetarlos. Tengo que ser profesional como madre, y tengo que ser profesional como cantante. Como madre creo que soy muy profesional: estoy en casa. Es todo lo que hago. Estoy en el suelo con mi hijo. Cambio pañales las 24 horas del día.


¿Entonces no querrás llenar la casa con 14 hijos como hizo tu madre?

Ya voy un pelín tarde para eso. Pero veremos si tenemos la suerte de tener más.


¿Con todas estas obligaciones profesionales, un nuevo bebé y un marido, cómo consigues equilibrarlo todo?

Tengo mucha suerte. Cuento con mi hermana Linda, que es la madrina de René-Charles. Tiene una casa cerca y siempre está ahí cuando la necesito. Cuida a mi hijo increíblemente bien cuando tengo que trabajar. Mientras estaba grabando, por suerte me pude permitir otra sillita, sus juguetes y demás útiles necesarios y llevármelos al estudio. Al volver a casa, le daba un baño y nos relajábamos. Así es como funciona: cuando estoy en casa, soy madre. Cuando el bebé duerme, soy Céline con mi marido. Y cuando hago una entrevista contigo, soy una cantante que habla de sus canciones. Y cambio pañales.


Constantemente hablas de cambiar pañales. Probablemente seas la única madre famosa que realmente le cambia los pañales a su bebé.

¿En serio? Para mí, la caca lo dice todo. Cuando quieres saber la verdad, ahí la tienes. Sabes si hace bien la digestión, si tiene gastroenteritis, si no está bebiendo lo suficiente, si la leche le está sentando bien. La respuesta está en la caca. Una vez René-Charles estaba jugando con una botella de vitaminas y se comió un trocito de la etiqueta de papel. No puedes estar atenta a absolutamente todo lo que hace tu hijo, a veces cometes errores; pero gracias a Dios no fue nada grave. Te lo juro, a la mañana siguiente el papel estaba en su caca. Y pensé: "Si le quito el ojo de encima a este niño, ¡un día acabará mandándome un fax con su caca!" Por eso la mami tiene que cambiar los pañales.


René tiene tres hijos ¿Aprendiste de él algo que te sorprendió sobre los bebés?

Sus otros hijos ya son adultos. Para serte sincera, ha pasado mucho tiempo desde que sus hijos eran bebés. No sabía si él sería, no quiero decir "capaz". Pero cuando nació René-Charles todo fue muy natural. El primer día me dijo: "Puedo cambiarle yo el pañal si quieres." Le dije "Oh, vale. También es tu bebé." Pero me quedé cerca porque quiero hacerlo yo todo. (Risas) Así que le cambió el pañal y me impresionó mucho: lo hizo bien.


René y tú tenéis una relación muy romántica ¿Cómo mantenéis la llama viva ahora que tenéis a René-Charles? ¿Algún truco especial?

Es difícil mantener la llama si estás dando el pecho. Es todo para tu hijo, no para tu marido, pero eso era lo que yo quería: quería sacar leche de mi pecho y dársela a mi hijo. No te sientes sexy, no te apetece ponerte ciertas prendas de ropa, y estás como "No toques esto, no hagas eso." Me preguntaba "¿Cómo voy a poder mantener viva la llama y dar el pecho al mismo tiempo?" Pero no te puedes volver loca. Simplemente tienes que tomarte tu tiempo.

Pasaron un par de meses, y pasa tan rápido... De repente pensé: "Vale, vamos a dedicarnos una noche a nosotros." No necesitas hacer el amor y ponerte tu mejor conjunto la primera vez. Si no estás lista para enseñar los pechos, no enseñes los pechos. No pude entregarme de nuevo a René así sin más.


¿Y no fue duro para René?

René pasó tanto tiempo conmigo, ¡prácticamente él también le daba el pecho! Los padres tenemos que pasar por esto juntos. Mi marido es el padre del bebé, lo va a entender. Si necesitas salir para dar una vuelta, un abrazo que dure una hora, o besarle durante diez minutos, ¿a quién le importa? A veces no te sientes una amante sexy, ni tan apasionada ni tan atractiva. Es normal. No todo el mundo se siente así pero si te pasa, es normal.


¿Compartís algún placer secreto?

Bueno, René y yo compartimos todas nuestras fantasías con el otro. No puedo decíroslas, ¡no puedo! Pero probamos hasta las cosas que nos dan mucha vergüenza decir. Es lo más.


¿Aún te preocupa la salud de René?

Me preocupa, pero tengo que ser positiva. No puedo pensar en ello todos los días. La vida es muy corta y preciosa. Tengo miedo por mi propia vida, por la vida de mi hijo, por la vida de mi marido. Pero la vida es una flor y ellos son los pétalos: todo lo que puedo hacer es regarlos,  alimentarlos, y asegurarme de que les dé el sol.


¿Cuál de los encantos de René esperas que herede René-Charles?

Mi marido es muy inteligente. Siempre quiere que se le ocurran cosas. Creo que yo tengo buenas ideas, pero cuando toca organizarse necesito ayuda. Tal vez a René a veces no se le ocurran los detalles que a mí sí se me ocurrirían, pero sabe organizarse. Yo pienso; él hace. Tenemos una relación especial 50/50.


¿René-Charles tiene alguno de tus talentos especiales?

Tiene una voz muy fuerte, unos gestos, unos ojos y una energía muy fuertes. Sabe expresar claramente lo que quiere. También es un niño sensible. Cuando oye música de anuncios o de películas, o si mami le canta una nana, se pone a llorar. Y yo decía: "Dios mío, ¡no puedo cantarle!" Pero mi madre me dijo que a mí me pasaba exactamente lo mismo de pequeña: todo lo que fuera sensible, como una balada romántica, me hacía llorar muchísimo. Él es así.


¿Qué quieres que sea de mayor?

Tanto René como yo somos morenos, y cuando estaba embarazada les decía a todos en mi familia: "Lo que sé seguro de este bebé es que ni será rubio ni tendrá los ojos azules." Pues es rubio y tiene los ojos azules como el cielo. Es absolutamente increíble ¿Que qué quiero? Quiero que sea un buen ser humano. Porque no importa lo que les des, llegará un momento en que recorrerán su propio camino y tendrás que dejarles ser ellos mismos. Tal vez conozca a una mala persona que lo lleve por el mal camino. Sólo espero que conozca a las personas adecuadas; y durante todo el tiempo que podamos, seguiremos intentando ser los mejores padres posibles. Este es el trabajo más difícil que he tenido nunca.


¿Qué opinas de todos los nuevos cantantes como Britney Spears, que están tan de moda?

Es increíble verlos a todos. Creo que cuando eres joven y guapo como ellos es justo el momento. Personalmente, si empezara a hacer eso yo, me vería absolutamente ridícula. No significa que no pueda ser sexy y cantar un par de canciones con pantalones de cintura baja, mover las caderas y pasármelo en grande. Tengo 34 años, aún puedo hacerlo (risas). Pero creo que prefiero volver a los vestidos clásicos. Me encantan los que te dejan un hombro al descubierto y te hacen las piernas más largas.


¿Ahora compras más ropa para René-Charles que para ti misma?

Hace mucho tiempo que no me compro ropa para mí, a decir verdad. En cuanto a René-Charles, aún no me ha hecho falta comprarle ni un juguete; mi familia y mis amigos lo miman muchísimo. Pero la ropa es algo que me encanta comprarle.


¿René te dio algún regalito sorpresa cuando nació René-Charles?

Me regaló un collar precioso, pero René no necesita una ocasión especial. Cada mes o cada dos meses me escribe algo o me da alguna sorpresa. A veces se esfuerza muchísimo, hace muchas cosas. Le encanta, no sabe qué hacer y le tengo que decir: "René, para. (Risas) Sé que estás feliz. Yo también, ¿vale? Con calma."


 

  

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