7 JOURS | 11.08.1996
noviembre 05, 2011Thérèse Dion
"Hasta el nacimiento de Céline fue único"
Si en 1967-1968 Thérèse Dion hubiese sabido el increíble destino de la niña que iba a dar a luz, sin duda habría tenido un embarazo mucho menos tortuoso... Hablamos de la infancia de Céline Dion.
Si hay dos cosas que la Sra. Thérèse Dion aprendió a lo largo de los años, es que la Madre Naturaleza siempre nos tiene reservada una sorpresa, y que algunas personas tienen un destino muy especial. El éxito internacional de su hija Céline y las circunstancias que marcaron su llegada al mundo hace ya 28 años, fueron auténticas pruebas para ella. Encuentro con una mujer cariñosa que no ha olvidado ni un segundo de la infancia de la artista cuya voz hoy es escuchada y aclamada en todo el mundo.
Señora Dion, se quedó embarazada de Céline a los 40 años, su decimocuarta hija ¿Cómo reaccionó al anuncio de aquel embarazo?
Recibí la noticia muy mal. Obviamente, mi primera reacción fue decir que después de haber dado a luz a 13 hijos (dos de ellos gemelos), ya había hecho mi trabajo con creces. Pero aquella no fue la única razón por la que me lo tomé mal. Más allá del hecho de que aquel embarazo no deseado había puesto mi vida patas arriba, mi miedo era si tendría o no un hijo sano. En aquella época, se decía que para una mujer de más de cuarenta años era muy arriesgado quedarse embarazada. Hoy sabemos que son tonterías, pero hace 30 años nos tomábamos esas cosas muy en serio. Afortunadamente, mi embarazo salió bien y mi hija nació perfectamente sana.
¿Así que fue un embarazo no deseado?
Sí. Como yo venía de una familia católica y no quería problemas de conciencia por "parar la familia", los años anteriores adopté el método anticonceptivo del "calendario", para tener un cierto control sobre mis embarazos, por así decirlo. Aquello siempre me dio buenos resultados. Por eso, cuando el médico me confirmó que estaba embarazada, no me lo podía creer. Lo que pasó fue que el mes en que me quedé embarazada ovulé dos veces. La Madre Naturaleza haciendo de las suyas...
El embarazo te afectó mucho, ¿cierto?
Sinceramente, era la sombra de mí misma. Sentía muchas cosas que me hacían estar profundamente incómoda con aquella situación. De hecho, cuando mi médico me dijo que estaba embarazada de nuevo, cinco años después de dar a luz a gemelos, exclamé: "¡No! ¡Otra vez no!" Mi médico, el Dr. McDuff, que sabía cuánto adoraba los niños, no podía creer lo que estaba oyendo. Me dijo: "Thérèse, ¡no puedo creer que acabes de decir eso!" Sin embargo... Intentó hacerme entender que así lo había querido la madre naturaleza, pero yo ya había decidido encerrarme en mi pequeño mundo. Sin duda, lloré a mares. Durante los meses siguientes me enclaustré en mi casa, no quería ver a nadie. Tenía los estores bajados durante todo el día y sólo hablaba con mi marido y con los miembros de mi familia para decirles lo justo y necesario. Fue una etapa muy difícil a nivel emocional.
Más allá de los miedos que tuvieras por la salud del niño, ¿cuáles eran esos sentimientos?
Pues de todo tipo; especialmente vergüenza.
¿Por qué?
Porque al mismo tiempo se quedaron embarazadas mis dos hijas mayores, Denise y Claudette. Me parecía inaceptable estar embarazada de otro niño al mismo tiempo que ellas. A nivel moral, me generaba muchísimo malestar. Y para serte sincera, aquel embarazo repentino cambió radicalmente mi plan de vida.
¿Qué plan de vida?
Siempre había dicho que a los 40 años desplegaría las alas para enfocar la vida de otra manera. Hasta entonces había dedicado mucho tiempo a criar a mis hijos, pero me había prometido que exploraría nuevos horizontes, como entrar en el mercado laboral. Así que es fácil entender por qué aquel embarazo me causó tal shock. Pero debo decir que no tengo nada en contra de los niños. Simplemente, la idea de volver a quedarme embarazada en aquel contexto, junto con los miedos de no dar a luz a un bebé sano, me minaba la moral. Afortunadamente todo salió bien tras el parto. Mi auténtica naturaleza pudo con todo (risas). Cuando tomé a Céline en mis brazos, olvidé el sufrimiento de los meses anteriores y escuché a mi corazón de madre. Al traerla al mundo, yo también renací en cierto modo.
¿Qué tipo de niña era Céline?
¡Una niña adorable! Su llegada a la familia podría haber causado algunas rencillas entre sus hermanos y hermanas más jóvenes, pero todos la recibieron con los brazos abiertos. Céline siempre fue muy carismática y nunca le costó hacerse querer; no solo por los miembros de la familia sino también por todos aquellos que la han conocido en algún momento.
¿Cómo se comportaba?
Era muy dulce. De bebé nunca lloraba, salvo cuando se ponía enferma. Y siempre obedecía lo que le decíamos. Por ejemplo, cuando tenía dos años y la llevábamos a algún restaurante, era extremadamente obediente. Sólo teníamos que explicarle que estábamos en un sitio público para que entendiera que no debía hablar alto y que tenía que portarse bien. Sabía comportarse. Céline fue una niña muy fácil de criar y lo mucho que sabía escuchar no dejaba de impresionarme. Sinceramente, nunca me causó problemas. Era una niña muy cariñosa.
¿Entonces su nacimiento fue bien recibido por sus hermanos y hermanas?
Sí. El carisma de Céline hizo de las suyas rápidamente. Mis hijas mayores casi discutían para ver quién la bañaba. Y a la hora de acostarse, todos querían cantarle una nana para que se durmiera ¡Casi tenía que alzar la voz para que entendieran que yo también quería tener a mi hija en brazos un rato! (risas) Huelga decir que después de tanto mimo, la pequeña no tenía ningún problema a la hora de irse a dormir, enseguida se iba a la cama sin rechistar. No ha habido niño más educado y dócil ¡Normal que adore a los bebés y a los niños! Ya de joven la veía jugar con los niños del vecindario, y hasta cuidar de ellos. Siempre tuvo un instinto maternal muy desarrollado.
¡Entonces nunca le dio una rabieta!
La única vez fue en una tienda, cuando tenía tres años. Mi marido y yo estábamos haciendo compras cuando Céline decidió ir a ver los juguetes de la tienda. Cuando llegó el momento de salir de la tienda, Céline empezó a llorar y a insistir mucho en que la dejásemos jugar con las bicicletas y demás. Le dije que teníamos que irnos, pero no había nada que hacer: lloraba y no quería irse de allí. Al final le dije: "¡Céline, tú eliges! ¡O te quedas llorando aquí sola o te vienes con nosotros!" Como seguía llorando, le di la espalda y empecé a alejarme de ella. Unos segundos después, vino corriendo a agarrarme la pierna (risas).
¿Te sorprende la carrera que escogió?
En absoluto ¡No es una sorpresa para nadie! A los cinco años Céline ya cogía el micro para cantar. Y rápidamente vimos en la familia que cuando cantaba pasaba algo mágico, como si se convirtiera en otra persona.
Céline no ha ocultado que nunca le gustó el colegio ¿Cómo lidiabas con aquello?
Tuve que ponerme seria. No podía aceptar que Céline prefiriese cantar en el sótanos de casa con sus hermanos y hermanas antes que hacer los deberes, como todos los demás niños de su edad. Así que un día cambié el chip, y durante tres años me puse más seria para que se aplicase como era debido.
¿Cómo se lo tomó ella?
Céline empezó a sentirse muy desgraciada. En el colegio la tomaban por lunática, estaba perdida en sus pensamientos, en su pequeño mundo. Echaba mucho de menos la atmósfera que teníamos en casa, y para ser honesta, cuando no estaba a mi lado lo pasaba bastante mal. Un día, en la época en que yo trabajaba y volvía tarde a casa, se me ocurrió que su hermana Louise cuidase de ella. No tardé ni tres semanas en darme cuenta de que la pequeña lo pasaba muy mal estando lejos de mí y de los demás miembros de la familia. Para corregir la situación, acepté que pasase las tardes conmigo en mi trabajo. Allí hacía los deberes; me di cuenta de que el simple hecho de estar conmigo hacía que se sintiera mejor.
¿Criaste a Céline de forma distinta que a sus hermanos y hermanas?
Yo creo que no. La única diferencia fue que en casa y en la sociedad, a finales de los años 60 y durante los 70, había más apertura de mente en ciertos temas de la vida.
¿Y es verdad que en el colegio Céline estaba tan abstraída que algunas personas pensaban que en casa tenía un entorno violento?
Sí, es verdad. Hasta el punto de que un día se presentó en casa una trabajadora social. Su visita me pilló tan por sorpresa que olvidé invitarla a tomar asiento. Me explicó que había gente preocupada por Céline y que querían saber en qué entorno estaba creciendo. Cuando vio la atmósfera que teníamos en casa, entendió por qué Céline tenía siempre tantas ganas de volver a casa. En el colegio, mi hija estaba tan perdida en sus ideas y en sus sueños que creían que era una niña maltratada ¡Aquella mujer se quedó sin palabras!
Finalmente lo que Céline manifestaba era su deseo de lanzarse al mundo de la música...
Exactamente. Al principio la idea de verla lanzarse tan joven a la música no me entusiasmaba, pero le había tan feliz cantar que no pude seguir ignorándolo. Acepté entonces que Céline cantase en el bar-restaurante de la familia, Le Vieux Baril, y allí empezó todo rápidamente.
¿Tuviste miedo cuando te diste cuenta del brillante futuro que le esperaba en el mundo artístico?
Siempre quise que estuviera bien rodeada, y sobre todo que tuviera canciones originales, no las de otros. René Angélil entendió mi posición muy bien. Muchas personas me decían que no tenía ningún sentido meter a una niña tan pequeña en aquel torbellino de trabajo, pero yo seguí escuchando mi corazón de madre y cuidando de ella en todo momento. Seguí a Céline en cada uno de sus viajes hasta que cumplió los 18 años. Me decía a mí misma que tenía un papel que jugar y que debía seguir educando a mi hija. Aquello me tranquilizó, y también a Céline. Después de todo, tener éxito siendo tan joven no te garantiza una educación...
¿Alguna vez tuviste miedo de que el éxito "hipotecase" su sencillez y su personalidad?
¡Nunca! ¡A Céline nunca se le subirá la fama a la cabeza! No me preocupa lo más mínimo que un día se vuelva una snob.
¿Por qué estás tan convencida?
Porque conozco muy bien a Céline, y volverse snob sería para ella ir contra su propia naturaleza. Nació para poner alegría en la vida de la gente y darles amor.
¿Hay algo en ella que siempre te haya sorprendido?
Sí, su perseverancia, así como su forma de luchar por sus sueños hasta el final. Cada vez que consigue algo importante, me pregunto qué le tendrá reservado el futuro. Además, Céline siempre ha conseguido sus objetivos. Aunque algunas personas dudasen de su amor por René, escuchó a su corazón y aceptó su decisión. Hoy vemos que el tiempo le dio la razón, pero en el pasado tuvo que ser fuerte y estar segura de su amor para afrontar ciertos comentarios y volcarse en esa relación. Lo que es seguro es que me impresiona mucho y que demuestra mucha madurez en su estilo de vida. Además, por curioso que parezca, siempre supo cuál era su destino.
¿Qué quieres decir?
Siempre supo que estaba destinada a tener una carrera en la música. Por ejemplo, en junio de 1981, en el programa de Michel Jasmin, no estaba nerviosa en absoluto, como si aquello fuese parte de su camino. No me podía creer que mi hija de 12 años estuviese participando en un programa tan importante, y recuerdo preguntarle si estaba emocionada. En el tono más serio, me respondió: "Mamá, siempre supe que cantaría en el programa de Michel Jasmin." Aquello me dejó muda ¡Mi hija tiene un destino muy especial!
¿Cómo ves ahora su nacimiento y su vida?
¡Céline nació para cantar! Es raro... Su vida es tan especial como las circunstancias en las que nació. Cuando yo tenía 40 años no me esperaba para nada tener otro niño, pero como ya dije, la madre naturaleza hizo de las suyas; tengo que decir que el destino de Céline es único. Pero eso no implica que lo tuviese ya todo hecho desde el principio. Céline se merece con creces todo lo que le pasa, porque no solamente trabaja mucho sino que siempre toma decisiones inteligentes. Ni se le ocurre caer en el mundo de las drogas o del alcohol; ha demostrado mucha disciplina y siempre ha sido responsable.
Por último, ¿qué deseas para ella?
Que siga siendo así de feliz, y obviamente para cumplir su deseo maternal, que tenga un niño. Pero en ese sentido le digo que deje que la naturaleza siga su curso y que no se preocupe. Si la madre naturaleza ha sorprendido a alguien en la vida, ¡esa soy yo! (risas)
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