7 JOURS | 18.09.1999

noviembre 02, 2011



Céline y René en rueda de prensa

"Nuestra vida ha cobrado otra dimensión"
Nos acordaremos de esta rueda de prensa durante mucho tiempo... de los nervios confesados de René Angélil, de su clara emoción y de la actitud de Céline Dion, sentada a su lado, como una fuerza tranquila ¡Sin ninguna duda, la rueda de prensa del miércoles pasado estuvo cubierta de generosidad y de sinceridad!

A pesar de la presencia de varios medios, la rueda de prensa conservó una dimensión humana gracias a la generosidad que demostró la pareja. Más de una hora antes de la llegada de los dos protagonistas, los representantes de los medios ya estaban en la sala. Unos momentos antes de empezar, todo se preparó para crear un ambiente propicio a la emoción. Difundieron en primicia un adelanto del próximo álbum anglófono de Céline, la canción All The Way. Un René Angélil más sincero que nunca se dirigió a los periodistas. Quiso dirigirse a aquellos preocupados por su estado de salud durante estos últimos meses. Los miles de cartas que recibió desde que el público conoció la noticia de su enfermedad fueron un apoyo importantísimo en su lucha por curarse. René destacó el amor incondicional y el apoyo constante que Céline le dio durante todo este difícil episodio. Mientras decía lo maravillosa que es su esposa, sólo podíamos comprobar lo mucho que esta aventura la ha transformado. Nunca antes la mirada de Céline había revelado tanta madurez, tanta fuerza. Con voz ronca pero fuerte, René dio la última hora sobre su estado de salud al principio de la rueda de prensa.


René: Estoy muy feliz por este momento. Es la primera vez que soy tan feliz. Antes de nada quiero deciros lo contentos que estamos de estar aquí. No veníamos a Quebec desde diciembre. Llegamos anteayer (el lunes, Día del Trabajador). Estamos encantados de estar aquí con vosotros, nuestros amigos y nuestra familia. Sé que todos estáis preocupados por mi salud y os lo agradezco mucho... Estoy muy bien. Terminé los tratamientos el pasado 25 de junio. El 28 de julio pasé unas pruebas intensivas, y los médicos no detectaron ni rastro del cáncer. Así que por el momento todo va muy, muy bien.

Durante el primer año tengo que hacerme pruebas cada tres meses, como sabéis. Quiero insistir en que todo va bien, no hay de qué preocuparse.

Esta es una de las razones por las que quise, más que de costumbre, participar en esta rueda de prensa. Quería agradecer de todo corazón a todos los que nos enviaron palabras, cartas, oraciones. No tenéis idea de cuántos mensajes de ánimo he recibido: seguramente miles, que guardo en nuestra casa. Quienes conocen a gente que tiene esta enfermedad saben lo importante que es el apoyo de los amigos. Me considero un hombre extremadamente afortunado porque siempre hay quien está en una situación peor que la nuestra. Cuando afrontamos esta prueba, siempre hay que tener en cuenta que hay gente con problemas más grandes. Tengo mucha, mucha suerte de tener una mujer extraordinaria, que estuvo a mi lado todo el tiempo, acompañándome en cada uno de los tratamientos. Acabamos de pasar una luna de miel de dos meses realmente extraordinaria. Céline fue como un médico más. Mis hijos estuvieron conmigo en Florida para apoyarme y tengo la suerte de tener unos amigos increíbles que también vinieron a verme allí. Tengo la suerte de estar rodeado de amor, de amigos y de apoyo. Quiero darles las gracias a todos ellos.

Conocéis a varias personas que han pasado por esto en sus familias. Tengo que deciros que ya no es como antes. Ya no es tan terrible como en el pasado. Tampoco los tratamientos lo son. Hay que ser positivo. Yo lo soy. Miro hacia adelante. Todo va bien, y quería que lo supieseis.

Por favor, me gustaría que no me hicieseis demasiadas preguntas sobre la enfermedad porque para mí ya es agua pasada. Podéis preguntarme lo que queráis, como siempre, pero intentemos no centrarnos demasiado en eso.


Céline: Me uno a René para deciros lo feliz que estoy de estar en Montreal, de vuelta con nuestra familia y nuestros amigos. Como ha dicho René, los dos últimos meses fueron extraordinarios. Estoy realmente orgullosa de él y muy contenta de que esté con nosotros hoy aquí, en Montreal. Quiero deciros que nunca había estado tan bien, porque nunca habíamos estado tan unidos el uno al otro. Nunca habíamos pasado tanto tiempo juntos. Fue realmente estupendo (...)


Céline y René, ¿la fama, el dinero y los conciertos significan lo mismo después de lo que acabáis de vivir?

René: Todo ha cambiado, eso seguro. Cuando te pasa algo así, te das cuenta de muchas cosas... De todas formas, como todos sabéis, ya teníamos intención de parar al final del año, porque hemos visto qué es lo realmente importante en la vida. Un momento así nos hizo darnos cuenta de que teníamos razón. Lo más importante es nuestra familia, nuestros seres queridos... Ya lo hemos visto. Vivir este momento difícil nos permitió unirnos más a Céline y a mí.

Céline: Nos hizo ver que no hace falta planificarlo todo con demasiada antelación, que es mejor vivir el día a día. Lo vemos todo a corto plazo, por ejemplo, nuestros proyectos hasta la semana que viene, el próximo fin de semana o el día siguiente. Eso es extraordinario, ¡porque todo es muy intenso! Nunca habíamos vivido nada así, creo que ya era hora de hacerlo. (...)


René, ¿es verdad que nunca quisiste dejar el trabajo, pasase lo que pasase?

Nunca lo he hecho, ya me conocéis. No hay que rendirse. Pase lo que pase, sobre todo cuando estás enfermo, lo último que debes hacer es rendirte. Una actitud así te ayuda a superar muchas cosas... Puedes salir de ello (incluso cuando se trata de un cáncer) ¡Hay muchas técnicas y cuidados nuevos! Cada día descubren nuevas medicinas y nuevas formas de operar. Uno de los mejores ejemplos, como decía Céline, es Lance Armstrong, un ciclista americano que tuvo cáncer y, tres años después, ganó el Tour de Francia. Ese ejemplo me motivó mucho durante la terapia, cuando no estaba tan en forma como hoy. Espero que pueda ayudar a las personas que nos están escuchando el saber que hay tratamientos realmente eficaces. La palabra "cáncer" asusta, pero creedme, ya no es como hace 10 ó 15 años. (...)


¿Seguís teniendo el proyecto de tener un hijo?

Céline: Por supuesto.

René: Más que nunca.

Céline: No hemos abandonado ninguno de nuestros sueños. Al contrario, queremos cumplirlos todos, y lo antes posible. Creo que el timing es súper bueno: ha llegado el momento de que paremos al final de laño, para estar los dos con nuestros seres queridos y cumplir un sueño cada vez, ir hasta el final. Tener un hijo es uno de nuestros mayores sueños. (...)


¿Dónde pasaréis esos momentos de descanso juntos? (Después del 31 de diciembre)

Céline: Aquí y en Florida. Sobre todo aquí, porque aquí es donde tenemos a nuestras dos familias. Tenemos intención de pasar la mayor parte del tiempo en Montreal. También pasaremos una temporada en nuestra casa de Florida.

René: Queremos hacernos una casa aquí. Criaremos aquí a nuestros hijos.

Céline: E intentaremos que siempre haga buen tiempo.


¿La felicidad está en la fama?

Céline: ¡Para nada! Creo que la felicidad es algo que puedes recoger todos los días, independientemente de lo que hayas sembrado. Cualquiera puede recoger felicidad. Esto es la felicidad para mí: sentirse bien y dar lo mejor de ti mismo. No tiene nada que ver con el éxito ni nada de eso.


¿Te sientes sola en la cima?

Céline: No, aunque sé que a muchos les resulta difícil. Yo he tenido mucha suerte. Estoy rodeada de personas que me quieren y no me siento sola en absoluto. Todo lo contrario. Me siento muy apoyada y bien rodeada. (...)


René, ¿harás un pequeño dúo con Céline a medianoche el 31 de diciembre?

Sin duda no estaré lejos de Céline, pero un dúo es menos probable. (risas)


¿Es cierto que estaréis en Las Vegas el 1 de enero de 2000?

René: Es verdad. Hemos alquilado un avión LTD 1011 para llevar a nuestras dos familias. Cuando decimos "nuestras dos familias", estamos hablando de 200 personas por parte de Céline y 15 por la mía. Con nuestros familiares y amigos más cercanos (en total 260 personas) hemos decidido hacer una gran fiesta privada para empezar el año 2000 en Las Vegas, habrá un concierto estrictamente privado para unas 500 personas. No habrá concierto en el Caesar's Palace, como han escrito algunos medios. El último concierto público de Céline tendrá lugar aquí, en el Centre Molson. (...)


Cuando hablas del Centre Molson siempre dices "en casa" ¿Tenéis intención de comprarlo?

René: Tiene gracia, porque justamente hablábamos de eso esta mañana.

Céline: (hace como que le acerca a su marido un contrato imaginario para comprar el recinto) Firme aquí. (risas)


Céline, de tu madre se dicen mucho las palabras "Ha nacido una estrella". ¿Estás orgullosa de ella?

¡Estoy muy feliz por mi madre! Para mí siempre ha sido una estrella, mi ídolo. Adoro a mis padres. Para mí, mi madre tiene alma de artista. Es una persona extraordinaria. Estoy realmente contenta por ella, porque es la primera que quiso lanzarse al mundo del show business, a pesar de lo difícil que es... No lo hace para competir con los profesionales del medio. Mi madre es una mujer que nunca había salido en toda su vida, pero ha acabado por hacer lo que quería: algo para ella misma. No necesita consultar a su marido ni a sus hijos para ocuparse de sí misma. Va a hacerse la manicura, la pedicura, un retoque facial, se va a la peluquería o a confeccionarse un vestido. Después va a hablar a la televisión, en cuanto los maquilladores la hayan puesto guapa, y queda con sus amigos. Todo eso le encanta. Obviamente se sirve un poco de la cocina, porque abandonó todos sus sueños para cuidar de su familia. Sabe hacer muchas otras cosas, pero nunca había tenido la oportunidad de compartirlo. Ahora le han dado la ocasión de tener un pequeño programa de televisión para poder conocer gente, expresarse y exteriorizar sus sentimientos gracias a la cocina. Vi a mi madre hace unos días, estaba radiante. Nunca había estado tan guapa. Le pregunte: "¿Mamá, por qué haces esto? Te vas a cansar." Entonces me echó una mirada como diciendo: "Hija mía, a mi edad me cansa mucho más quedarme en casa sin hacer nada que madrugar todas las mañanas, escoger mi traje para el día, maquillarme, salir y conocer gente nueva... Obviamente llego cansada a casa." Está tan feliz, ¡tan contenta de hacer lo que hace! La única razón por la que hace todo esto es porque le hace bien. Estoy muy feliz de que mi madre pueda coger el coche por las mañanas para ir al plató de televisión y hacer eso durante un verano, durante un año, no sé durante cuánto tiempo lo hará, hasta le momento en que le apetezca dedicarse a otra cosa. Estoy muy contenta y orgullosa de ella.


Céline, te gustan mucho los zapatos ¿Tu marido tiene alguna prenda favorita? ¿Las corbatas, por ejemplo?

René: Para nada. Yo soy como todos los demás. Mi mujer escoge mis trajes porque yo no tengo ni idea de colores ni de estampados. No soy un maniaco de la ropa.

Céline: A él le encanta la comida y jugar al golf. Tiene tantas bolas de golf que podría ir a la pista y darles a todas las que quisiera. (René se ríe)


Los miembros del equipo de producción de Mamá Dion están fascinados con la vitalidad de tu madre. Parece que cuando acaba de filmar cuatro programas en un día, está lista para grabar otros dos, mientras que sus compañeros más jóvenes están agotados...

Céline: Es verdad. Me ha contado que vio gritar al regidor (durante una de las grabaciones): "¡Parad! Tenemos un problema técnico..." Y exclamó: "¿De qué se trata?" Mi madre no entiende de tecnicismos ni quiere hacerlo. Le basta con conocer a su invitado... En el fondo, la receta no es lo principal. Le encanta conocer gente y hablar con ellos, así crece como persona. Es lo que más le gusta. Me alegro mucho por ella.


Dices que te resultó muy difícil subirte al escenario durante tus conciertos en el Stade de France. Se ve claramente la emoción a flor de piel cuando estabas actuando ¿Esa emoción se ha transformado para siempre con lo que tu marido y tú habéis vivido estos últimos meses?

Céline: La dificultad sobre el escenario es enfrentarte a toda la energía que emite el público. Se desplazan para verte cantar, para aplaudirte y para cantar contigo. Empiezas con una canción y sientes la reacción de una parte del recinto, te hacen ver que es su canción favorita. Empiezas otra y los oyes gritar... Es algo tan potente, tan fuerte que es difícil de explicar. Para una sola persona, recibir tanta energía de golpe es mucho. Es una emoción muy, muy fuerte. Hay que controlarse y decir: "No puedo emocionarme ahora..." En el fondo, es tan fuerte que intento controlarlo lo mejor posible. En el Stade de France sentía a René presente, aunque no lo estuviera físicamente... Sentía que todo el público me quería decir: "René está bien." Saber que me esperaban, que su energía estaba allí, que se preocupaban por los dos y que querían que todo fuera bien es lo que me pasaba por la cabeza en el momento de salir a escena. Cuando te subes al escenario, te das cuenta de que la gente nos conoce muy bien porque nunca les hemos escondido nada. Tan sólo con decir "¡Buenas noches!" ya reciben mis nervios, mis penas, mis alegrías. Quieren darme todo el amor que pueden. Me aplauden, en pie durante 10 minutos y no saben qué hacer para decirme lo felices que están de estar ahí conmigo. Es tan fuerte lo que nos dan, es indescriptible.

René: Para los conciertos en el Stade de France hicimos instalar un sistema que me permitía ver el espectáculo en directo. (René se encontraba entonces en Florida) Vi los 10 conciertos que dio en Europa. Podía hablar con ella gracias a un pequeño auricular que llevaba en la oreja. A veces, entre una canción y otra le decía que había sido increíble y que estaba siendo espectacular... No sé si habéis notado que se rasca mucho la nariz durante ese concierto (René imita el gesto). Era una señal para decir que me había escuchado...

Céline: Necesitamos unas horas para decidir cuáles serían las señales. Al principio penamos en algo como tocarnos una oreja, pero era un poco exagerado y arriesgado, el técnico de sonido habría podido malinterpretar el gesto y pensar que tenía problemas para oír a los músicos. Al final, Anne-Marie, la hija de René, que vino a visitarnos a Florida, nos sugirió una señal muy sencilla: tocarnos la punta de la nariz. Y eso fue lo que hice. Era mi pequeña señal de amor. Si al ver el espectáculo notáis que me toco la punta de la nariz, recordad que es una pequeña señal de amor que le mandaba a René, porque acababa de decirme algo bonito al oído, algo que no os puedo contar. Quería que supiera que había recibido su mensaje. Acabé los conciertos con la punta de la nariz desgastada, pero no pasa nada. (risas)


¿Será para ti un momento emotivo volver a estar junto a Céline durante los conciertos?

René: Habrá mucha emoción, eso seguro.

Céline: ¡Pero si llevas dos meses viéndome en casa! Eso sí que fue un auténtico directo. (los dos se ríen)


René, ¿estás satisfecho con el resultado de los tratamientos?

Sí, estoy muy satisfecho, como os decía al principio, me siento muy bien. 


Céline, desde los 13 años trabajas entre 50 y 60 horas a la semana. Dicen que eres adicta al trabajo ¿Qué harás después de parar en Fin de Año?

Me he pasado estos dos últimos meses en casa. Tengo que decir que han sido los meses más extraordinarios de nuestra vida. Estar todo el tiempo juntos es increíble. Despertar por las mañanas... Puede parecer una estupidez, pero es genial, igual que hacernos nuestro propio café, prepararnos el desayuno, quedarnos en pijama, salir a nadar un poco antes de volver para echar una pequeña siesta... Si tenemos hambre a las tres, pues comemos a las tres. Además podemos ver una película o salir a caminar en mitad del día. No tenemos horarios, no tenemos planes. Yo... bueno, los dos, nunca habíamos hecho algo así antes. Nuestras vidas siempre habían estado muy planificadas, casi de manera estresante. Ahora que no sabemos lo que haremos durante ese año sabático, podremos vivir el día a día e intentar tener un hijo. Estos dos últimos meses nos pasamos la mayor parte del tiempo en la cama, viendo películas, haciendo otras cosas (no entraré en detalles) y explorando nuestros sentimientos. Casi nunca habíamos hecho eso antes: simplemente hablar de nuestros sentimientos, de nuestros pensamientos, de nuestros miedos. Nunca habíamos tomado tiempo para hacerlo ¡Es muy importante! Y eso fue lo que hicimos los dos últimos meses. Hablamos mucho y nos unimos aún más. Tengo muchas ganas de retomar ese estilo de vida en enero. (...)


René, cuando luchas contra una enfermedad así muchas veces te descubres a ti mismo ¿Qué descubriste de ti mismo?

Lo único que descubrí es que tenía delante de mí las cosas más importantes de mi vida. Céline lo decía antes, siempre viví pensando en el futuro, planificando constantemente con dos ó tres años de antelación. Descubrí que eso no es lo más importante. Hoy, vivo la vida en tramos de tres meses.


Céline, ¿René te enseñó al luchar con una enfermedad así que tenía una fuerza que desconocías?

Absolutamente. Creo que René no descubrió sólo una cosa; seguramente ha descubierto varias. Lo noto a la vez muy fuerte y también muy frágil. Noto en él una fragilidad que desconocía. Cuando digo fragilidad no quiero decir debilidad. Hablo más bien de una fragilidad que le permite sacar sus emociones, que le permite confesar que tiene miedo o que se siente bien. Se expresa y se dedica tiempo a sí mismo. Es consciente de que podemos cuidar de nosotros mismos. Sé que René quiere hacer las cosas bien, pero siempre olvidaba vivir el presente. Aunque nos amemos muchísimo, lo olvidamos. Todo estaba centrado en el trabajo. René descubrió que el momento presente y los suyos son lo que más importa, y le dio a ambos su lugar en la vida. Estos descubrimientos nos hacen crecer a todos. En cuanto a mí, me siento más fuerte que nunca. Por lo que le pasó a René creo que le ha dado una madurez y una fuerza extraordinarias. Antes pensaba que todo era perfecto, y hoy no encuentro palabras para expresar lo que siento por él. Me impresiona muchísimo.


René, ¿te sorprendieron las reacciones internacionales a tu enfermedad, a tu situación?

Me sorprendieron y me emocionaron mucho. Cuando vi el primer concierto de Celine en Amsterdam y los carteles del público, me emocioné mucho. Obviamente, el mundo entero conoce nuestra historia. La gente quiere que todo me vaya bien porque quieren a Céline. Es extraordinario, sobre todo porque cuando tienes esta enfermedad, especialmente al principio, necesitas sentir el apoyo de los tuyos y eso te motiva a no decepcionar a quienes creen en ti, a seguir siendo positivo y a seguir luchando. Hay días más difíciles que otros, pero ahora va bien y doy gracias a Dios. Va muy, muy bien. 

Céline: La enfermedad no es algo que elijamos. La vida nos la impone. Creo que siempre tenemos la opción de escoger cómo queremos vivirla: vivirla bien o no. Tener gente que te apoye marca toda la diferencia.


¿La decisión de René de tratarse en Estados Unidos fue por motivos de logística?

René: Absolutamente ¡Todo pasó muy rápido! Tomé una decisión muy rápida. Un día me di cuenta de que tenía un bulto; al día siguiente fui a ver al médico porque creía que podría ser una infección. Así nos dimos cuenta de que era algo más grave. Aquella misma tarde a las 18:00 decidí operarme. El médico nos había sugerido hacerlo la semana siguiente, yo le dije que había que hacerlo ya. Me operaron al día siguiente. Todo pasó en dos días. Estaba en Dallas. Aquí hay médicos tan competentes como los de Estados Unidos. Pero no quise perder ni un minuto, el tiempo es sumamente importante en estas cosas.


René, siempre has promovido el talento de Céline como cantante. Me gustaría que nos hablases de su talento como motivadora.

Ese también es un gran talento, tienes razón. No sé si habría podido superar esto de no haber sido por Céline. No sólo estuvo presente, sino que además me acompañó a todos los tratamientos. Puedo decirte que todos sabemos que es fuerte. Fue mi "segunda" doctora en mis días difíciles. Tuve muchos médicos, pero sólo confiaba en ella. Me apoyó muchísimo. También mencioné que mis hijos estuvieron presentes; no necesitaban decir gran cosa. Me bastó con que estuviesen ahí. Su presencia lo fue todo. Mis amigos más cercanos, que vinieron a verme, tampoco estaban obligados a decir nada. Me sentí bien. Pero te puedo decir que Céline me hablaba mucho, tenía las palabras perfectas en el momento perfecto. Hoy todo va bien. Me veis aquí, espero que sepáis que todo está bien. No quiero que nadie sienta pena por mí, eso es lo último que quiero. Cuando estás enfermo, es lo último que quieres. Y sé que habrá personas escuchándonos desde casa que sepan a lo que me refiero. Por eso vine hoy aquí. Quería que vieseis en persona que estoy bien. Pero no siempre fue así. Y fue entonces cuando Céline encontró las palabras perfectas, y eso fue lo que marcó la diferencia.


Una pregunta ligera, primero: Céline, llevabas tiempo diciendo que estabas esperando el momento de hacer una pausa para empezar a cocinar. Ahora que has podido hacerlo, ¿cuál es tu especialidad? 
En segundo lugar, una pregunta un poco más seria: me han dicho que la famosa pausa durará tres años...

En primer lugar, creo que la primera pregunta es aún más importante que la segunda. No es para nada ligera. El momento de hacer una pausa, de cocinar, de estar en casa, de preguntarnos qué queremos hacer hoy, de hacer planes, todo eso. Son cosas que nunca había hecho antes, y es lo que me apetece hacer. René y yo no tenemos planes. Eso es lo increíble ¿Nos vamos de brunch? ¿Nos quedamos en casa? ¿Salimos a comer fuera? Es increíble llevar una vida de pareja con días libres y poder dejarnos llevar, vivir el día a día.

René: En cuanto a la comida, puedo decirte que sale a su madre, porque tiene un talento increíble para la cocina.

Céline: Voy a pedir una copia de los vídeos de los programas de televisión de mi madre para verlos. Así podré poner en práctica las recetas.


¿Has empezado a utilizarlas?

Aún no, pero no tardaré en empezar.


¿Es verdad que vuestra pausa durará tres años?

René: Puede ser... Durará al menos dos años, eso seguro.

Céline: No queremos marcar un tiempo. No lo sabemos.


Parece que te gusta hablar de cocina ¿Serás invitada especial en el programa de tu madre?

Sí, ya me han invitado. Sólo necesitamos encontrar el momento perfecto.


Un adelanto de la receta que vas a...

(Céline me interrumpe) Aún no hemos pensado en eso.


Parece ser que haces muy bien el pâté chinois...

¡Ya basta! Un bisteck, unas buenas patatas... creo que todo el mundo puede hacerlo. Cada uno le pone su toque, yo también. Tengo un secreto final que no os diré. Pero la receta que haré en el programa de mi madre no creo que sea pâté chinois...


¿Cómo mirarás al año 1999 cuando den las campanadas del próximo 31 de diciembre?

Será una liberación.



Céline y el gran concierto del milenio

Las ofertas le llovieron de todas partes: Las Vegas, Nueva York, Los Ángeles, Sidney, las grandes ciudades del mundo le propusieron a Céline Dion celebrar en ellas la noche mágica del 31 de diciembre de 1999. Fueron propuestas muy atractivas, como las que deben recibir todos los grandes artistas. Pero Céline las declinó... por nosotros.

Céline comenzará el año 2000 en Montreal, en el Centre Molson. Para la ocasión nos presentará un espectáculo completamente inédito y repleto de sorpresas, que quedará sin duda grabado para siempre en la memoria colectiva. Bajo la dirección artística de Luc Plamondon, Céline interpretará los grandes éxitos que la convirtieron en una cantante de renombre internacional, además de ofrecernos algunos temas de su álbum All The Way, que saldrá a la venta el próximo 16 de noviembre.

Para llenar la noche de aún más emociones, Céline se rodeará de varios de sus artistas favoritos. Como telonero, el humorista Stéphane Rousseau preparará al público con sus hilarantes imitaciones. Entre los invitados que acompañarán a la artista sobre el escenario se encuentra el cantante canadiense Bryan Adams, con quien Céline ha colaborado en varias ocasiones. Además, los cantantes del reparto original de Notre-Dame de Paris (Garou, Luck Mervil, Bruno Pelletier y Daniel Lavoie) presentarán los éxitos del famoso musical.

La pareja destinará el millón de dólares recaudado con la venta de entradas a las siguientes asociaciones benéficas: Le bon Dieu dans la rue, la Federación de recursos de alojamiento para mujeres maltratadas y en situaciones difíciles, la Fundación Achille-Tanguay, el instituto de cardiología de Montreal, la Asociación de la Fibrosis Quística, Juventud al sol, la Fundación Farha, la Guignolée Péladeau, la Fundación de Quebec contra el cáncer y la Casa Jean Lapointe.



 

 

 

 

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