Paris Match | 02.09.2015
septiembre 05, 2011Céline Dion
POR EL AMOR DE RENÉ
A pesar del cáncer de garganta de su marido, la cantante retoma su serie de conciertos en Las Vegas ¡The Show Must Go On!
Un gesto de la mano, como diciendo adiós. Cuando aparece la cara de René, el público rompe a aplaudir. Y Céline sólo canta para él. Sabe que el tiempo está contado. "¿Tres semanas, tres meses? Los médicos no lo saben", afirmaba la artista antes de su gran regreso a Las Vegas. René, de 73 años, está gravemente enfermo. Durante un año, Céline puso su carrera entre paréntesis para cuidar el hombre que ama desde hace más de veinte años. Y la diva vuelve hoy al escenario a petición de él. "Tomamos esta decisión juntos. Debo demostrar que soy fuerte." Por primera vez, René no estará al lado de Céline entre bastidores ya que seguirá el concierto desde casa en Nevada. Sigue siendo su mayor admirador.
DE REPENTE, EL PÚBLICO SE SUMERGE EN LA EMOCIÓN
"Habrá risas y lágrimas." Céline sabía que el primer concierto sería el más difícil. A pesar del dolor, su voz no tembló ni un ápice. En su primera salida del escenario, hace el símbolo de la victoria. Céline interpreta sus veintitrés canciones como la virtuosa que es. Más que un show, es una comunión. Se interrumpe para dirigirse a los espectadores: "Os he echado mucho de menos. Gracias a vosotros estoy aquí esta noche." No menciona la enfermedad de René en ningún momento. Pero mientras canta I'm Alive lanza un emotivo: "¡Te quiero, René!"
CÉLINE ES UNA MUJER CON VOZ DE CRISTAL Y CARÁCTER DE ACERO
POR MICHEL DRUCKER
Hay seres que desde la infancia están hechos para luchar y ganar. Esta hija no deseada quiso vivir más, más alto, más lejos, más fuerte. Cunado la conocí en el plató de Champs-Elysées estaba a punto de cumplir 15 años, pero ya se veía una impresionante determinación en su mirada.
Desde entonces, su trayectoria ha estado repleta de triunfos mundiales, pero también de dolores, de penas que siempre ha sabido superar. En ningún momento mostró la menor debilidad ante el público.
La grave enfermedad de su marido la acompaña desde hace mucho tiempo. René ya se operó de la garganta en 1999, antes de someterse a quimioterapia. Durante toda aquella etapa de dolor, Céline siguió cantando, antes de irse a Las Vegas para empezar un maratón que durante mucho tiempo fue parte de su vida cotidiana. Nunca la he visto dejar de sonreírles a sus fans.
El propio día en que murió su padre se subió al escenario para anunciar personalmente el drama que estaba viviendo porque... el espectáculo debe continuar y porque así la educaron. El nacimiento de sus tres hijos fueron tres milagros que habrían hecho parar de trabajar a cualquier mujer durante meses. Ella siguió su camino hacia delante.
El jueves pasado en Las Vegas regresó al escenario y cantó sobre todo por René, que pese a su estado de cansancio, tomó notas mientras veía el espectáculo en directo desde su casa de Las Vegas.
Céline es una mujer con voz de cristal y carácter de acero. Su marido, el hombre más importante de su vida, sigue luchando contra la enfermedad para verla cantar. Porque cuando Céline canta, él deja de sufrir.
Céline Dion
"HAGO LO MEJOR POSIBLE PARA DEMOSTRARLES A NUESTROS HIJOS QUE LA VIDA SIGUE PASE LO QUE PASE."
Cuando la orquesta toca las primeras notas del éxito de Queen The Show Must Go On , el público del Colosseum se empapa en una inmensa ovación. Los fans no dudan del mensaje de esta canción que Freddie Mercury interpretó cuando le dijeron que tenía sida. La mención al cáncer de su esposo, René Angélil, desde hace quince años - y cuyo avance reciente ha mantenido a Céline Dion alejada de los escenarios -, es el núcleo de la extraordinaria actuación de la cantante en el Caesar's Palace de Las Vegas. Se ve claro que es la reina desde el momento en que aparece, orgullosa y fuerte, sola e inspirada, dotada con esa luz que durante un concierto oculta la sombra de la desgracia y de la muerte. El público y los críticos han calificado el nuevo espectáculo de la cantante canadiense como uno de los mejores en sus treinta y cinco años de carrera.
En Las Vegas, en el exterior de las limusinas, en las fachadas de los hoteles, sólo la vemos a ella, como si toda la ciudad gritase su nombre. Un año de ausencia es mucho tiempo. En la entrada del Caesar's Palace, con el sonido de las máquinas tragaperras como música de fondo, admiradores de la cantante venidos de todas partes del mundo desvalijan metódicamente la tienda oficial de la artista. El Colosseum se construyó en 2003, una sala de 4.300 localidades - de 69 a 540 dólares - cuyas entradas se agotaron en tan sólo unas horas. Céline empezó a ensayar para este estreno a principios de junio. Se trata del primero de una serie de cuarenta conciertos. "Todos los días a la misma hora hace media hora de ejercicios vocales", me cuenta orgulloso su profesora de canto, una mujer bajita de cabello blanco. No hay duda de que Céline preparó este reto con el mayor de los cuidados. Sin embargo, la mujer que recibió a un grupo de privilegiados una hora antes del concierto tenía el rostro desencajado, muy pálido y vestía un largo vestido blanco y negro. "Como sabéis, estoy viviendo una etapa difícil porque el hombre que más quiero en el mundo, René, está luchando contra una enfermedad mortal." Le tiembla la voz y toma aire antes de seguir. "He reunido fuerzas para estar hoy aquí gracias a él, porque me transmite su fuerza. No dejará de sorprenderme hasta el final. Ya sea a través de mis entrevistas o de mis canciones, me han escuchado mucho. Ahora me toca a mí escuchar a René. Cuando me habla tomo nota de todo lo que me dice. Por fin he entendido que lo único que podemos hacer en la vida es aprovechar el presente al máximo. Solíamos tener sueños y siempre nos llegaban nuevos proyectos, pero ahora ya no hay nada de eso. Ya no hay un mañana, un futuro, ¡nada!" Sigue con su monólogo con una determinación que emociona. "El futuro es ahora mismo. Así quiero ver las cosas, si no no podría soportarlo. Doy gracias a Dios porque cada día es precioso y lo vivimos al máximo. Seguramente muchos se pregunten por qué vuelvo hoy mientras mi marido está luchando contra el cáncer en casa: ¡precisamente por él! Así lo quiso él. Me dijo que soy su cantante favorita y que sobre todo quiere que vuelva al escenario. Lo hago por él. Sé que lo que estoy viviendo ahora les pasa cada día a miles de personas. Que tenga un micrófono en la mano no me hace distinta de ellos, pero me ayuda a tener un equilibrio y a demostrarles a mis hijos que, pase lo que pase, la vida sigue. Lo hago lo mejor que puedo..."
Poco a poco, su voz se va convirtiendo en un susurro. "Llevo treinta años cantando. Me conozco el más mínimo detalle de cada habitación de hotel del mundo. El escenario es el único sitio donde realmente me puedo dejar llevar. Hay algo aún más importante que el talento: la pasión. La música es una terapia para mí, libera mis emociones más profundas." Ignorando las señales que su equipo le hace para indicarle que ha llegado el fin de la rueda de prensa (tiene que estar en el escenario en cuarenta y cinco minutos), sigue sin que la puedan parar. "Ya no soy la misma mujer. Durante toda mi vida he cantado canciones de amor, pero hoy las letras cobran un nuevo significado. No me asusta la emoción. Yo soy pura emoción. Simplemente, esta noche intentaré controlarla." De repente, la voz empieza a temblarle de nuevo. "René y yo seguimos con el libro de nuestra vida. Esta noche no estará físicamente aquí, pero estará de otra manera." Céline explica que René siguió todo el encuentro en directo, como seguirá el concierto en vivo desde su casa a las afueras de Las Vegas. Señalando con el dedo hacia el fondo de la sala, nos pide que nos giremos hacia la cámara para mandarle un saludo. "Me tiemblan las rodillas cada vez que pienso en esta noche porque esta noche no es un nuevo día. Esta noche no es un nuevo show. Es un nuevo comienzo."
No es obligatorio adorar a Céline Dion y rápidamente vemos que necesita constantemente comunicar su tristeza, igual que otras veces lo ha hecho con su felicidad. Pero lo que es indudable es su sinceridad.
En el Colosseum, pantalones cortos y bermudas chocan con vestidos de noche y smokings. La América profunda invade el espacio, de las primeras a las últimas filas, unidos en un mismo fervor. Vestida con una elegante chaqueta blanca, la madre de Céline saluda al público desde su asiento mientras su nieto René-Charles (14 años), vestido con traje gris y tenis blancos, se muestra discreto a su lado. RC, como le llama su madre, siempre ha tenido un vínculo muy especial con su padre. La enfermedad de René le ha afectado mucho.
Cuando aparece sobre el escenario con un largo vestido de brillantes acompañada por una orquesta de treinta y un músicos, Céline empieza a interpretar antiguos éxitos, baladas y canciones jazz. Veintitrés canciones, con una fuerza y una emoción increíbles. Una única canción en francés, Quand ça balance, de Michel Legrand. Mientras un músico arregla una cuerda suelta de la guitarra, ella se pone a improvisar para deleite del público, pletórica por estar sobre el escenario. El espectáculo está repleto de novedades, como dos duetos virtuales con hologramas. Uno con Elvis Presley con su mítico traje blanco, y el otro con Frank Sinatra, junto al que interpreta All The Way.
Más adelante se proyecta un vídeo de vacaciones en el que sus tres hijos, RC y los gemelos Nelson y Eddy, juegan en una piscina, y el público rompe a aplaudir en cuanto René aparece en pantalla. Una única vez, gracias a la cámara que retransmite el show en directo, ella le manda un beso en mitad de una canción y grita un "Te quiero, René" que emociona al público.
Para el final aparece vestida con un largo vestido azul e interpreta la canción de Titanic con lágrimas en los ojos. Poco a poco, en un torrente de aplausos, se eleva hacia los cielos como un ángel. Y dejando a su público completamente conquistado, corre de nuevo junto a René, que la espera en su casa junto al lago, mientras en su corazón siguen sonando las palabras: "Quiero morir en tus brazos."
0 comentarios