Paris Match | 03.03.2016

julio 19, 2011



Céline Dion
Y DE REPENTE
SE ROMPE
A pesar de su dolor, quiso reencontrarse con su público. Pero la emoción pudo más.

Aguantó el tipo durante las primeras canciones y después se derrumbó. El público sufría con ella. "René, el único hombre que he conocido en toda mi vida, estará siempre conmigo." La prueba, ya ha grabado canciones de Jean-Jacques Goldman y Francis Cabrel para el nuevo álbum en francés que él quería. Además, como René había previsto, dará seis conciertos en París, en el AccorHotels Arena (ex-Bercy) entre el 24 de junio y el 3 de julio. Es la forma más tierna de rendir homenaje al hombre de su vida, a quien prometió que cantaría hasta su último aliento. Pasando página, ha puesto a la venta su casa de Montreal y su villa en Florida donde los recuerdos de los días felices eran demasiado pesados.


ESTE CONCIERTO FORMÓ PARTE DE LA "TERAPIA DEL DUELO". CUANDO DEJÓ EL ESCENARIO, SE LIBERÓ DE UN GRAN PESO

DE NUESTRO ENVIADO ESPECIAL A LAS VEGAS OLIVIER O'MAHONY


La voz se rompe. Los brazos caídos. Se le saltan las lágrimas. Sin embargo, Céline ya había cantado miles de veces All By Myself, tema inspirado en un concerto de Rachmaninov, y ya ha pasado el momento más difícil. Sin acompañamiento musical, proyectó la voz hacia el vacío en la última parte de esa balada que cuenta la historia de una persona abandonada. En el Colosseum, la inmensa sala de conciertos de Las Vegas construida para ella en 2003, los más de 4.000 espectadores se ponen en pie. Y después, nada. Las últimas notas se quedan suspendidas. Como si de repente la canción cobrase todo su significado. Céline vuelve a su propia soledad. Es su primer concierto desde el fallecimiento de René. Con la mirada hacia abajo, destrozada, abandona el escenario. Eleva el puño sin convicción mientras la orquesta termina la canción sin ella, y el público rompe en aplausos.

Antes de subir el telón, Céline sabe que este concierto será "el más difícil de su carrera", como diría más tarde. La rutina habitual se ha modificado. Un vídeo de tres minutos se proyecta en la pantalla grande, con los mejores momentos de la vida de su marido. Vemos a René de bebé, una imagen de lo más tierno. Después a un René adulto, con un sorprendente bigote y sosteniendo un número de "Gambler's Digest", la revista de los jugadores. Con Céline y el Papa. En una pista jugando a hockey sobre hielo, otra de sus pasiones. Con Nelson Mandela. En la basílica Notre-Dame de Montreal, el gran día de la boda. En una pista de golf. Ante su palacio de Florida. Con René-Charles. Y de repente, suena la voz del difunto: "Muchas gracias ¡Que tengáis una gran noche!" Se alza el telón.


Céline aparece con un vestido largo de brillantes. Una expresión de mármol en su rostro. El público, en pie, siente su emoción. Empieza con una canción de Barbra Streisand que volvía loco a René, With One More Look At You / Watch Closely Now. Extraída de la película "A Star is Born", esta melodía cuenta la historia de una artista que se muere por ver a su amor fallecido. Una interpretación magistral que sin embargo no satisface las altas exigencias de Céline: "Acabo de ensayar esta canción en mi camerino y me salió mucho mejor", confesaba. Tras ese inicio contrariado, la diva retoma el espectáculo, mostrando por momentos su felicidad por estar allí, frente a sus fans, en su "segunda casa que es el escenario", como ella misma suele decir.

Tras su primera canción y las primeras lágrimas, pronuncia un homenaje precioso en inglés: "Durante toda mi vida mi corazón latió por mi marido, que se sentaba ahí noche tras noche. La gente creía que lo miraba a él, pero no me hacía falta porque le sentía conmigo en el escenario. Y desde que ya no está en mi vida físicamente, está aún más presente." Una voz del público grita "¡Amén!" como en las iglesias negras de Harlem. 

"René era mi mejor crítico," prosigue Céline. "En el camino de vuelta a casa después del concierto, cuando estaba en silencio, yo podía sentir que estaba intentando encontrar las palabras adecuadas para hablar conmigo sin herir mi sensibilidad artística. Me decía cosas para que yo pudiera crecer. Es el único hombre que he conocido en toda mi vida. Siempre me hablaba como si estuviéramos en nuestra primera cita." Una mujer grita: "¡Qué suerte tienes!" En su duelo, un poco de humor no le viene mal. Céline prosigue: "Ya no puedo oír su voz, pero hablo con él. Sé que me oye, que me mandará una señal para hacerme saber si está de acuerdo o no. Y ahora mismo... Puedo sentir que me está diciendo que cierre el pico y me ponga a cantar."

El espectáculo puede comenzar. Las canciones llegan una tras otra, melancólicas para algunos, animadas para otros. En la pantalla grande se muestran fotos de familia. Una imagen muestra a los gemelos Eddy y Nelson, jugando en la piscina con un cocodrilo hinchable verde. Los vemos jugando en el agua. Vemos también las dos mascotas de la casa. Algunas fotos son recientes. René se ve mayor, cansado. Los niños no han cambiado.

Después llega la increíble sesión de selfies. Céline surge entre el medio del público, por un pasillo. Es el centro del espectáculo. "¡Nunca había visto algo así!" nos dice Francine Chaloult, la agente de prensa de la pareja desde hace varios lustros. Los tres guardaespaldas que rodean a la artista autorizan a sus fans a hacerse selfies mientras ella canta Immortality, otra canción dedicada a René. El público duda al principio, pero enseguida se presta al juego. Céline también. "Qué fotogénica eres", le dice a una fan. "Cuánto me alegro de que no tiemble usted," le dice a una mujer de pelo blanco. "Mi único problema ahora es que alguien me está pisando el vestido, no me puedo mover," acaba diciendo. Entre sus fans se encuentra Jonathan Lizaola. Adora a Céline desde que tenía 6 años. Se compró su entrada por 225 dólares para celebrar su cumpleaños. Asistió con Mónica, su madre. Cuando Céline se acerca a él, le pide un abrazo. Ella le guiña un ojo y le responde: "Será un placer". La artista cierra los ojos y comparten un tierno momento. Unos segundos, una eternidad para Jonathan, que después causaría sensación en redes sociales.

Céline necesita ese contacto con el público. El concierto duró media hora más de lo habitual. "Si tenéis reserva en algún restaurante, ¡canceladla!" bromea. Según Robin Leach, del Las Vegas Sun, que conoce bien a Céline, este concierto forma parte de la "terapia de duelo". "Fue una etapa. Su entorno no dudaba de que lo superaría; Céline es una luchadora. Pero cuando deja el escenario, es como si se quitase un peso de encima. Ahora está lista para volver."

"Será un camino largo", le dijo a Paris Match cuando nos encontramos en la capilla ardiente, con el féretro de René abierto junto a ella. Cuando él ya no podía caminar, ella le mandaba mensajes de texto desde el coche, de camino a casa después de cada concierto, y René le pedía a alguien que se los leyese. El 3 de febrero, Las Vegas rindió un emotivo homenaje al representante durante una ceremonia especial. En el escenario se sucedieron los conocidos que trabajaron con Céline desde que se instaló en la ciudad. Entre ellos, Robin Leach recuerda haberla visto "tan triste como os podéis imaginar"; pero ya había recuperado algunas fuerzas. La semana pasada nos enteramos de que su castillo de Laval ya está vendido, con todos los muebles interiores, incluidos especialmente los de la cocina, como todos los utensilios que usaba para preparar las tartas de cumpleaños de sus hijos, su especialidad. Una locura de más de 2.000 metros cuadrados que René y ella mandaron construir en 2001 en la isla privada de Gagnon, al lado de Montreal. Pasa una página.

Tras el funeral de Estado, Céline volvió a su casa de Lake Las Vegas. Anne-Marie Angélil, la hija de René, nueve años más joven que ella, la ayuda mucho en el duelo. También está Aldo Giampaolo, el manager nombrado por René para sucederle. Este antiguo empleado del Circo del Sol, perfectamente bilingüe, con un marcado acento de Quebec cuando habla francés, tiene el mismo estilo y la misma barba corta que su mentor. Es de sonrisa fácil, pero su traje de corbata hace saber que él es el jefe. "Cuando nos dejó perdí a un padre, un hermano y un consejero," nos dijo unas horas antes del primer concierto. Pero revelarle para gestionar la carrera de Céline es estimulante." Sin duda. Pero no siempre fácil.

Aldo asegura que "a Céline le viene bien refugiarse en el trabajo". Desde su regreso a Las Vegas, ha vuelto a frecuentar el estudio para terminar de grabar su nuevo álbum en francés, que incluirá dos canciones de Jean-Jacques Goldman y Francis Cabrel. El trabajo curará su dolor. Sólo en 2016, saldrá de gira en Francia (en el AccorHotels Arena, todas las entradas están agotadas) y en Bélgica, después en Canadá este verano, antes de volver a Las Vegas. Su contrato se ha extendido hasta 2019. Antes de que acabe el año pasará la barrera de los mil conciertos... Todo eso mientras esperamos el lanzamiento del álbum en francés, y después de otro, esta vez en inglés...

El viernes 26 de febrero, Céline volvió al escenario y el concierto que dio fue muy distinto del primero. Menos lágrimas y esfuerzos para conseguirlo, más risas y ritmo. Esta vez, All By Myself no le jugó malas pasadas. La cantó sin pensárselo. René habría estado orgulloso de ella. Céline ya no está sola.




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