Paris Match | 19.05.2016
junio 13, 2011LA CANTANTE NOS RECIBE EN EXCLUSIVA EN LAS VEGAS. POR PRIMERA VEZ, CUATRO MESES DESPUÉS DE LA MUERTE DE QUIEN LO ERA TODO PARA ELLA, HABLA CON NOSOTROS.
Ha escogido sonreír. Céline libera sus lágrimas de puertas para dentro. Lo mejor contra el dolor es el trabajo: un nuevo álbum cuyo primer single, escrito por Goldman, saldrá el 24 de mayo, retomar los conciertos en Las Vegas y una gira por Europa este verano. El 24 de junio, Céline llegará a París para dar nueve conciertos. Sus momentos de libertad se los reserva a sus hijos, sus risas son la mejor terapia. Sobre todo, Céline puede contar con esa formidable fuerza de vida que siempre la ha hecho avanzar. Desde la muerte de René, sólo había hablado a través de sus canciones. Hoy le cuenta a Paris Match su nueva vida.
Céline Dion
"Retomo mi vida por René"
"LE DIJE: 'ESTOY BIEN, VE EN PAZ. HAS SUFRIDO DEMASIADO'."
Los días demasiado grises recuerda las palabras que él le dijo cuando el cáncer volvió por segunda vez. "Eres mi cantante favorita, te quiero ver fuerte." Céline volvió al escenario, el lugar donde, desde 1988, René le exigía ser la mejor. Su dúo funcionó durante treinta y cinco años, un acuerdo perfecto tanto en el trabajo como en la vida privada. Juntos superaron muchos retos de la vida. Pero su mayor felicidad tiene tres nombres: René-Charles, Nelson y Eddy, los hijos que tuvieron por fecundación in vitro. Ahora René ya no se sentará entre los espectadores de primera fila. Pero su presencia acompaña a Céline a cada instante: "Me basta con mirar a mis hijos para verle."
Céline Dion
"A veces mis hijos y yo mandamos globos al cielo para papá"
DE NUESTRA ENVIADA ESPECIAL A LAS VEGAS CATHERINE TABOUIS
En el taxi que me lleva a Las Vegas, el chofer me pregunta por el motivo de mi presencia en la Ciudad del Pecado. Pronuncio el nombre de Céline Dion. Me dice, mirándome por el retrovisor: "Cuando no está, la ciudad está vacía. Es nuestra reina ¡Estamos muy tristes por lo que ha pasado!" Me encontraré con Céline en el Caesar's Palace, el líder absoluto de los hoteles-casino del mundo, para nuestro cuarto encuentro. En la recepción, cientos de turistas abrumados por la inmensidad del lugar, buscan a dónde ir.
Cuatro meses después de la muerte de René, la artista canadiense está lista para retomar su carrera: "Necesita darle noticias al público", explica su entorno. Céline retomó sus conciertos en el Colosseum el 17 de mayo.
Con su nuevo manager, Aldo Giampaolo, y su equipo recordamos cuando, durante la última sesión de fotos de Paris Match con la familia Angélil descubrimos a un nuevo René-Charles. El niño que se escondía tras la melena se convirtió en un adolescente seductor. Fue en 2014, en su propiedad canadiense de Laval, durante el bautizo de Romy, ahijada de Céline y de René. Este último ya casi no podía ni hablar, pero permanecía sonriente, con una mirada de lo más dulce. Todos eran tan felices, tan cercanos... un paréntesis de felicidad.
Debo reunirme con Céline a las 19:30. Nuestra entrevista acabó teniendo lugar a las doce y media de la noche. Disculpándose con total sinceridad, Céline me toma en sus brazos: está agotada, pero se produce un pequeño milagro. Sólo tenía treinta minutos con ella, finalmente me concede una hora. Pensaba encontrarme con la artista, con la estrella más grande del mundo. Tuve la alegría de conversar con la mujer.
Paris Match ¿Estuviste al lado de René el 14 de enero?
Céline Dion. René quería morir en mis brazos, pero desgraciadamente aquella noche me tocó cantar. Murió la noche del 13 al 14 de enero. Debió de querer levantarse y cayó al suelo. Normalmente, después de mi concierto, si se había tomado tarde la medicación, pasaba a darle un beso, a cambiarle la almohada, y se dormía. Aquella noche no quise despertarle. La enfermera se lo encontró a la mañana siguiente. Vino a buscarme, enloquecida. Entré en la habitación. Cerré la puerta detrás de mí y llamé al médico, al que tuve que tranquilizar: "René ya no sufre más, es mejor así." Más tarde, el médico constató que no había ninguna rotura, fractura ni hematoma, y eso me calmó. Obviamente avisé a René-Charles. Prefirió conservar la imagen de su padre vivo. Después esperé por el patólogo. Hace tres años, René me dio un peluche con un gran corazón rojo, y se lo puse en la cabeza. Le puse su bata y hablé tranquilamente con él: "Estoy bien, puedes irte en paz, ya has sufrido bastante," Le dije que no se preocupase por los niños.
Háblanos de los últimos meses...
Mi duelo comenzó cuando la enfermedad ya había avanzado. Me volví completamente responsable de su vida, hasta en los momentos más íntimos. Le ayudaba a ducharse y a lavarse los dientes, le acompañaba al baño... Para él era un auténtico reto para su orgullo de hombre. Algunos días se sentía muy mal, sin fuerzas para seguir luchando. A veces era un poco brusca con él, le decía: "¿Estás vivo o muerto? ¡Levántate y vive!" Nadie más podía hacer eso, porque nadie le amaba tanto como yo. Recogí todas sus últimas voluntades. Hice un testamento que él me dictó. Hacia el final, veíamos programas de televisión juntos y nos reíamos mucho. Le encantaba que me tomase el café con él por las mañanas. Después volví a trabajar. Él ya no comía, se alimentaba esencialmente a base de medicinas. Yo le decía: "Mira a los niños bañarse, disfruta del sol que llega de fuera." Pero ya no tenía fuerzas.
¿Y optaste por el silencio desde que falleció?
Me refugié sobre todo en el trabajo preparando mi álbum en francés. No se trata de silencio ni de falta de actividad, al contrario: un mes después de la muerte de René yo ya estaba en el escenario. Quise demostrarles a mis hijos que podían contar conmigo, con esa fuerza increíble que llevo en mi interior. Fui la mamá gallina que se encarga de todo, tanto de la casa como de sus obligaciones, para que se sintiesen lo mejor posible. Instalé dos pequeñas lámparas que proyectan estrellas en el techo. Nelson, Eddy y yo las contamos. Después viene el momento "buenas noches" para todos los que queremos: papá, la abuela, René-Charles... En su ritual le dan las gracias al jefe por las galletitas, la piscina donde se bañan y el sol que los pone morenos. Junto a la cama hay una foto de su papá tras su primer cáncer. Lleva la inscripción: "TVEC, tout va être correct" (todo irá bien). Los gemelos la besan. Termino diciendo: "Buenas noches, mi amor." Los pequeños repiten juntos: "Buenas noches papá, te quiero mi amor."
¿Y por las mañanas?
A veces mandamos globos al cielo con mensajes para papá, y Eddy tuvo la idea de coger cada mañana el pomo de la puerta diciendo "Buenos días, papá".
¿Van a su habitación?
Al principio yo no quería. Hice que la pintasen toda de blanco y que quitasen los muebles para quitar la mala energía. Y en cuando estuvo lista, los gemelos se precipitaron a verla. Allí guardo ropa, como trajes de esquí, fotos de familia y tarjetas del Día del Padre o de Navidad. No será un museo, sino un lugar para recogerse. También tenemos una gran caja llena de mensajes de los niños.
Ahora tienes dos papeles, ¿es difícil?
Estoy acostumbrada. Desde hace ya tres años los gemelos veían a su padre muy rara vez. A la vez permisiva y estricta, priorizo el diálogo. El peor castigo para ellos es estar separados. Uno no hace nada sin el otro. Cuando Nelson pregunta: "Mamá, tengo sed, ¿Eddy va a beber algo?" y le respondo: "¡No!" me dice "Entonces no tengo sed." Son como dos piezas de un puzzle. Tan conectados que a veces me cuesta meterme en el dúo ¡Hasta les cambio el nombre para que reaccionen! El otro día, Nelson no me respondió tras llamarlo tres veces, lo llamé "Robert" y se giró sorprendido. Eddy es más mandón, le manda hacer lo que quiere.
¿Y cómo lleva René-Charles esta nueva vida?
Es un buen chaval, no me preocupa. René-Charles es tímido, reservado. De pequeño se escondía detrás del pelo. Pero le gusta mucho la gente, como a su padre. Estudia en casa, toma clases en línea. Tres ó cuatro horas de trabajo al día, puede ir a su ritmo y eso es bueno para él. No le gusta en inglés, es la única asignatura en la que tenemos que insistir. Pero es buen alumno. Como me acuesto muy tarde, nuestro médico de familia viene todos los días para ayudarle a organizarse los días. Llega a casa por la mañana, despierta a René-Charles y le propone opciones para desayunar. Mi hijo es muy cuadriculado, mi prioridad es que siga con sus estudios.
¿Pero no le falta socializar?
En otra época no parábamos de mudarnos. En cuanto René-Charles hacía amigos en el colegio cambiábamos de casa. Hoy, gracias al deporte, sobre todo el golf y el hockey, tiene muchos amigos y los invita a casa a dormir, a jugar partidas de póker y a jugar a videojuegos. Me encanta tener en la cocina a un grupo de adolescentes haciendo crepes. Tiene 15 años, así que no le pongo presión. Debe vivir su juventud.
¿Qué quiere hacer de mayor?
No lo sé, pero le encanta cocinar y ve muchos programas de cocina. Le hemos comprado una parrilla para hacer carne ahumada. Antes de comprar ingredientes siempre pide consejo al chef.
¿Tienes mucha complicidad con René-Charles?
Entre nosotros lo principal es el humor, rara vez nos emocionamos. Hablamos mucho de René, y eso casi siempre acaba en risas. Sobre todo cuando René-Charles se pone en el sofá, ¡nos recuerda mucho a su padre! Los gemelos le admiran muchísimo. Es muy protector. Cuando sale de casa, los dos pequeños le dicen: "¡Te queremos!". René-Charles, que es un poco más tímido, responde por lo bajo: "Yo también". Fue hijo único durante diez años, así que no estaba acostumbrado a compartir. Cuando le cogen el balón, me dice: "¿No puedes comprarles uno?" o bien: "¡Qué asco, mira! Se meten el dedo en la nariz." Le explico que él también lo hacía cuando tenía su edad.
¿Por qué dices "Mis gemelos son dos payasos"?
Tres ó cuatro veces al día se disfrazan. Sacan los disfraces, se ponen un sombrero en la cabeza o intentan parecerse a Bert, el deshollinador de Mary Poppins. Para ello pasan la mano por la chimenea para oscurecerse la cara. No les falta imaginación. Mis hijos son fans del maquillaje profesional. Compran cicatrices sangrientas, dedos falsos cortados, ojos viscosos... ¡Imagínate las caras de los cajeros cuando nos vamos de compras! Su última obsesión es volar como Spiderman. Les expliqué que para eso tendré que colgarlos de una cuerda con un arnés. Intento desmitificar... Es indispensable para mis dos soñadores.
Nunca habías vivido sola ¿Cómo lo llevas?
Vengo de una gran familia pero soy bastante solitaria. En nuestra pareja, cada uno tenía su espacio: los negocios para René, la casa para mí. Es así desde hace años. No me siento perdida. Vivo en mi burbuja con mis seres queridos cerca de mí. René me dejó un legado de amor, pienso en él todos los días. Cuando miro a mis hijos, lo veo a través de ellos. Tiene que ser duro sobre todo para René-Charles, porque estaba muy unido a su padre. Pero lo lleva bien, estoy orgullosa de él.
Con el dinero que tienes podrías vivir en otro lugar distinto de las afueras de Las Vegas...
Mi sueño no es vivir junto al mar. Es tener una casa junto a un lago. Me encanta ese lado terapéutico y la tranquilidad. Me imagino un pequeño paraíso en Quebec, lleno de árboles, donde podamos pasear a caballo.
¿Cómo va tu colaboración con Aldo Giampaolo, tu nuevo manager escogido por René?
Fueron amigos durante veinticinco años. Aldo conoce perfectamente la parte de negocios de mi trabajo. No pretende sustituir a René, sino asegurar una continuidad. Nuestra colaboración crece día a día. Siempre está donde debe estar, y eso para un artista es muy valioso...
Tu próximo single, 'Encore un soir', que sale el 24 de mayo, es esperadísimo ¿Por qué?
Es un encuentro excepcional que no se producía desde hacía ya doce años. Cuando llamé a Jean-Jacques Goldman, me dijo: "Ya lo he escrito todo para ti, no puedo hacer nada mejor." Estando en Boston, volví a llamarlo para decirle que había un tema que nunca había tocado: el puente entre dos etapas, entre dos vidas. Y, con su delicadeza habitual, Jean-Jacques me escribió una canción que ni siquiera es triste, cuyo estribillo comienza con: "Una noche más, una hora más, una lágrima de felicidad más..." Me ha hecho un regalo maravilloso. Pude cantársela a René y le encantó.
¿Puedes imaginarte un después en tu vida, la posibilidad de volver a enamorarte?
No puedo ver el futuro. Pero si me hablas de una relación con un hombre, ahora mismo es imposible. Soy mujer de un solo hombre, y ese hombre es René. Mi corazón está cerrado con llave. Nunca he mirado a otro hombre que no fuese mi marido. Es mi hombre, mi bandera, mi ancla...
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